18 de noviembre 1999 - 00:00
"STUDIO 54"
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a un punto que en ese entonces nadie podía imaginar.
El guionista y director Mark Christopher cuenta la historia de un chico de clase media de New Jersey que sueña con estar del otro lado de la orilla. Mien-tras sus amigos no pueden entrar al club de moda, el dueño en persona lo invita a pasar, sólo si antes se anima a quitarse la camisa. Con un ingreso como ése, y en un ambiente como el del Studio 54, llama la atención que el guionista nunca mancille la incansable heterosexualidad del jovencito. Por otro lado, el Steve Rubell bien personificado por Mike Myers apenas muestra alguna hilacha perversa, y en general se lo describe como a una especie de Gandhi de la noche neoyorquina. Ese tipo de amabilidades con los personajes históricos como Andy Warhol o Truman Capote, que aparecen en escenas insustanciales-hacen que la película pierda buena parte de su potencial. Incluso hacia la segunda mitad de la proyección aparecen algunos giros hacia una ingenua moralina que no tienen nada que hacer en un film como éste.
En un punto, «Studio 54» se parece a la película sobre la vida de Tina Turner: la recreación de la época y los sonidos están en su lugar, pero a los personajes les bajaron el volumen para hacerlos más buenos, por lo que casi nunca llegan a ser verosímiles.
A favor del director Mark Christopher se puede decir que, a diferencia de la otra película sobre la era disco que se filmó el año pasado («The Last Days of Disco»), en «54» la descripción del ambiente de la discoteca y de la época están bien logrados, y no se comete el error de hacer que los personajes dialoguen largamente en medio de la pista de baile (cualquiera sabe que el alto volumen de la música impide cualquier diálogo de más de tres palabras). Por otro lado, la película en general resulta entretenida, dura apenas 90 minutos e incluye en pequeñas dosis a gente como Michael York, Cindy Crawford y Donald Trump, como para imitar la cataratas de celebridades que visitaban la legendaria discoteca que cerró definitivamente sus puertas en 1986.




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