16 de mayo 2005 - 00:00

Subastan obras de un chimpancé

Londres (ASN) - Cincuenta años atrás, el chimpancé Congo tuvo una breve carrera artística y gozó de los elogios de Picasso. Pero lo que nadie llegó a imaginar jamás era que una prestigiosa casa londinense de subastas remataría algunas de esas «creaciones», como sucederá el próximo 20 de junio en Bonhams. Es más: algunas de las obras de Congo se subastarán junto con otras de Andy Warhol y Pierre Auguste Renoir.

Tres «trabajos» con témpera sobre papel realizados por el chimpancé constituirán un lote con un precio base de entre 1300 y 1500 dólares. «Esto representa una novedad mundial, porque no tengo registros de que obras de arte realizadas por un chimpancé hayan sido subastadas alguna vez en el mundo», dijo Howard Rutkowski, director de la casa de remates especializada en arte contemporáneo. «Estimo que muchos colegas creerán que estamos completamente locos», agregó.

Congo
, nacido en 1954, produjo alrededor de 400 dibujos y pinturas entre los 2 y los 4 años. Nadie sabe si el entonces famoso simio sigue vivo o no. En 1957, el biólogo conductista Desmond Morris organizó una exhibición de arte realizado por chimpancés en el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres, en la que se exponían varios trabajos de Congo. Los críticos reaccionaron con una mezcla de escarnio y escepticismo, pero Picasso adquirió una obra de Congo, a quien además elogió ampliamente.

«El arte hecho por monos puede ser visto ya sea como una humorada, ya sea como un comentario irónico acerca del arte contemporáneo»
agregó Rutkowski. «Sin embargo, los estudios de Morris fueron muy serios y tenían como fin investigar la habilidad de los chimpancés para crear un orden y una simetría, así como para explorar, en un nivel primario, el impulso animal que hay detrás de nuestros deseos humanos para expresarnos artísticamente».

Congo
aprendió rápidamente a manipular pincel y lápices, en lugar de golpearlos o tratar de comérselos. Su segundo aprendizaje fue pintar dentro de los límites del papel. Y también (lo más asombroso) llegó a aprender cuándo ponerle fin a una obra: nunca quiso volver a realizar trazos sobre una pintura ya terminada aunque fuera inducido a hacerlo.

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