«Supernova» («Estados Unidos, 1999). Dir.: Thomas Lee. Int.: James Spader, Angela Bassett, Peter Facinelli, Lou Diamond Phillips, Robin Tunney, Robert Forster.
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Walter Hill es uno de los grandes cineastas norteamericanos modernos, y films tan originales y personales como «Los guerreros», «Southern Comfort», «Cabalgata infernal» o «Driver» bastarían para que se respete su talento, que por otro lado ha dado films tan taquilleros como «48 horas» o «Infierno rojo», además de producir la saga de «Alien».
Lamentablemente, la MGM, luego de gastar unos 60 millones en su space-opera «Supernova», no respetó su pedido de fondos adicionales para terminar adecuadamente la producción. Ante la negativa, Hill renunció, y al final, el mismísimo Francis Ford Coppola terminó gastando un millón o dos para que esas imágenes truncas cobren algún sentido.
El backstage de «Supernova» sería terriblemente emocionante y muy didáctico acerca de lo que no se debe hacer en el show business: el estudio obtuvo pésimos comentarios críticos, y perdió casi todo el dinero invertido sólo por empecinarse en limitar a un buen director como Hill, que sin dudas intentó enriquecer una trama minimalista con un misterioso intruso amenazando una nave espacial de emergencias médicas.
Con comprensibles baches narrativos y cierto abuso de efectos digitales, la película tiene sus cualidades, desde las sólidas actuaciones, el clima claustrofóbico y el tono adulto, erótico y cruel que no abunda en el género. Aun si se esconden bajo el nombre del inexistente Thomas Lee, Hill y Coppola siguen siendo más eficaces que muchos de los cineastas de carne y hueso que en los últimos tiempos los han dejado sin trabajo.
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