6 de mayo 2008 - 00:00

Tango en espacio legendario

«Eternamente tango». Idea y dir. general: Héctor Berra. Int.: N. Moncada, F. Polimeni, L. Falotico, C. González, M. Brufman y elenco. (Pabellón Frers, la Rural).

En un legendario espacio construido para el Centenario y reciclado especialmente para la ocasión, acaba de estrenarse un nuevo show de tango de una ciudad que aumenta cada vez más su oferta de espectáculos pensados fundamentalmente para el visitante extranjero.

Son unos cuantos los puntos a favor que tiene «Tango Palace». El primero, es la recuperacón del Pabellón Frers que, de este modo, se reintegra plenamente al patrimonio de Buenos Aires. El otro, la ambientación con que se recibe al público, con un marco de callecitas antiguas donde se combinan los diferentes estilos arquitectónicos de la ciudad. Y hay, por cierto, algunos puntos muy interesantes en el show propiamente dicho (acompañado de cena, como es de rigor)

Salvo en los rubros técnicos, no hay nombres rutilantes en «Eternamente Tango». Héctor Berra es el responsable general; Lito Vitale hizo los arreglos y la dirección musical; Juan Carlos Baglietto tuvo a su cargo la puesta de luces y escenografía; y la escenografía es de Carlos Vega. Pero el elenco que sube al escenario está integrado por artistas que aún no tienen reconocimiento masivo. «Eternamente.» está concebido siguiendo los formatos conocidos, como una revista en la que suceden números cantados y bailados; sólo que aquí se ha puesto un fuerte interés en los aspectos visuales. Se desarrolla con la clásica « historia del tango» bailada y, tanto el grupo dirigido por el pianista Franco Polimeni, como los cantantes Noelia Moncada y Leandro Falotico y el cuerpo de bailarines cumplen profesionalmente, aunque, como sucede en general con este tipo de propuestas, falta algo de la «mugre» que caracteriza al género. Pero hay algunos aspectos -por cierto, los menos ortodoxos- en los que el show levanta vuelo: en el dúo, muy bien trabajado técnicamente, entre Mocada y Carlos Gardel; en algunas coreografías más modernas, en sorprendente despliegue de vestuario; en lo variado del movimiento escénico; en la prolijidad técnica, y en el muy buen trabajo del actor Jorge Costa.

R.S.

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