Eladia
Blázquez,
cantante y
compositora
de notables
temas como
«Honrar la
vida» y «El
corazón al
sur».
«Honrar la vida: hay tanta pequeña vanidad/en nuestra tonta humanidad/ enceguecida».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Inconfundibles, estas estrofas, y tantas otras, le valieron en algún momento el apodo de «Discépolo con faldas», por culpa de esa inarraigable costumbre de establecer parangones. Porque definir a Eladia Blázquez, la cantante y compositora de tangos fallecida ayer en Buenos Aires, admitía también muchas otras referencias, siempre entre las más altas de la música popular rioplatense. Blázquez murió ayer a la madrugada a los 74 años en la clínica Bazterrica, después de batallar mucho tiempo contra un cáncer. La artista había nacido el 24 de febrero de 1931 en Avellaneda, hija de una familia de humildes españoles. En «Sueño de barrilete» habló de esos recuerdos. Su debut fue precoz: cantó y tocó la guitarra en público a los 8 años, y a los 11 ya compuso el bolero «Amor imposible». Fue una balada, justamente, la que le valió en 1968 el triunfo en el Segundo Festival Buenos Aires de la Canción: «No es un juego el amor».
Además de boleros, Blázquez comenzó componiendo ritmos españoles y folklóricos, para luego definitivamente concentrarse en el tango. En la etapa inicial grabaron canciones suyas artistas como Los Fronterizos, Ramona Galarza y el Cuarteto Zupay.
Junto con Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, Blázquez fue una de las figuras que contribuyó a revitalizar, a lo largo de los años 60, el tango como género, gracias a la exploración de nuevas formas que ayudaron a apartarlo de la pura nostalgia o la repetición, y en tal sentido llegó a alcanzar a un público no necesariamente tanguero. En 1970 lanzó su primer LP dedicado al tango, donde cantó sus propias obras, incluyendo «Sueño de barrilete», que compuesto en 1959 y dado a conocer recién en 1968. Otros temas fueron «Contáme una historia», «Sin piel» y «Mi ciudad y mi gente». A lo largo de esa década dio a conocer «El precio de vencer» y «El corazón al sur», que grabó en 1976. También compuso «Si yo pudiera», «Milonga de mi ciudad», «Prohibido prohibir» y «Con las alas del alma».
A partir de los 80, cuando intérpretes como Marilina Ross, Sandra Mihanovich, Mercedes Sosa y Julia Zenko empezaron a cantar temas suyos, su nombre se hizo mucho más popular en franjas del público que quizá ni siquiera la conocía como tanguera. Editó dos libros: «Mi ciudad y mi gente» y «Buenos Aires cotidiana». «Lo único que le pido a la vida es continuar vigente en la canción popular. A mi edad lo único que me interesa es seguir componiendo temas», dijo en uno de los últimos reportajes que dio. En una de sus últimas presentaciones, protagonizó el espectáculo «Cantautoras», junto con Teresa Parodi y Marilina Ross en el Maipo, y este año compuso la letra de las canciones y la música de la obra «Nativo», que presentó Omar Romay en el teatro El Nacional.
Dejá tu comentario