27 de febrero 2007 - 00:00

Tango, no sólo para extranjeros

Aun cuando norompe con losmoldes de losshows detango «forexport», el deltradicional«Taconeando»es unapropuestaatractiva (yreconocible)para públicolocal.
Aun cuando no rompe con los moldes de los shows de tango «for export», el del tradicional «Taconeando» es una propuesta atractiva (y reconocible) para público local.
A. Gastón, S. Cristiani y D. Olivera (canto), A. Gómez (dir. mus., arreglos, bandoneón), R. Volinier (piano), D. Cucci (contrabajo), P. Chiale (violín), V. Vasannese (conducción), y parejas de baile de Gabriel y Viviana Bordón, Ramiro y Marilú y Pablo y Noelia. (Taconeando, todos los días.)

Los lugares que, en el negocio del espectáculo, suelen bautizarse genéricamente como «casas de tango» -al punto que, la mayoria de ellas ahora se han reunido en una cámara empresaria-, suelen apuntar más al turismo que al público local. Sin embargo -sobre todo porque tampoco son iguales los precios de todas esas «casas»-, hay varias de ellas que han sabido combinar calidad artística y gastronómica a costos accesibles para el público porteño. Uno de esos casos, ya de larga tradición, es «Taconeando». Legendario lugar que fuera bautizado y dirigido por la recordada Beba Bidart, en pleno corazón de San Telmo, ofrece cada noche un show que no rompe con ciertos moldes para este tipo de lugares pero que sostiene su propuesta musical y dancística con mucha dignidad.

El espectáculo que ofrece actualmente tiene sus puntales en los cantantes Andrés Gastón, Susana Cristiani y Daniel Olivera, el cuarteto que dirige el bandoneonista Adolfo Gómez y las parejas de baile. El show se mueve con los cánones conocidos, a manera de revista, en una alternancia de números instrumentales, tangos y valses cantados y cuadros coreográficos; y hasta se suma la tarea humorística y de maestro de ceremonias del locutor y periodista Víctor Vasannese. Es cierto que el repertorio tiene temas conocidos («Grisel», «El choclo», «Que nadie sepa mi sufrir», «Balada para un loco», «Mi Buenos Aires querido», «La última curda», «El conventiyo», entre otros), los arreglos y las interpretaciones vocales están destinadas a la comprensión general, y el baile no escapa al revoleo y exhibición de piernas femeninas. Pero esta exhibición tiene su base en «el piso», hay un trío de cantantes prolijos que dan buen marco a las piezas clásicas y un cuarteto que trabaja profesionalmente. Por lo que esta propuesta es una buena alternativa para quienes quieren pasar una buena noche tanguera en la ciudad del tango.

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