2 de noviembre 2000 - 00:00

"TAPADOS"

A nte el paisaje, viene al recuerdo un título del artista argentino Silvestre Byron: «Campos bañados de azul». Un azul inmenso, radiante, desubicado.Esos campos, los de la zona tambera de Coronel Charlone, entre las provincias de Buenos Aires y Córdoba, tendrían que estar bañados de verde. Pero un día se inundaron. Los pastos fueron reemplazados por el agua. Las vacas, por las nutrias y gaviotas.
La fábrica del pueblo trabaja al mínimo. La gente se las arregla como puede, se inventa otros oficios, se junta a discutir.
Esta inundación no vino por las lluvias, sino por los canales clandestinos hechos en lugares vecinos, sin ningún cuidado ni control, y sin castigo.
Luciano Zito registra la vida cotidiana de esas gentes sufridas, de apellidos vascos, italianos y escoceses, observa sus nuevas rutinas, sus nostalgias y pequeñas alegrías, sus reuniones, los reclamos sin bombos ni consignas.
De un modo tranquilo, las palabras y los rostros alternan con los paisajes camperolacustres, algunos de ellos muy hermosos, o bien tiernos: enormes bandadas de pájaros, gallinas anidando en un viejo lavarropas, el paseo en bote por donde antes se iba a caballo, el viaje de un sulky por la huella barrosa, o el andar de la repartidora de leche en bicicleta, dejando las botellas en «la mesita de afuera» (todavía es gente de tranqueras abiertas, los ladrones no están entre ellos). Una mujer sintetiza la experiencia de todos:
«Dios perdona siempre. Los hombres, algunas veces. La naturaleza, no perdona nunca».
El registro es breve, muy respetuoso, y sinceramente respetable. Conviene atenderlo.

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