El romance entre los teatristas y la Secretaría de Cultura está llegando a su fin. Ayer, le hicieron un «escrache» a Darío Lopérfido (el término empleado por los convocantes, por cierto, fue bastante poco feliz). Las entidades que protestaron fueron el MATE (Movimiento de Apoyo al Teatro), ARTEI (Asociación Argentina del Teatro Independiente), ATI (Asociación de Teatros Independientes) y COCOA (Coreógrafos Argentinos).
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Los motivos de los manifestantes, entre los que se encontraban Roberto Cossa, Juan Manuel Tenuta, Hugo Urquijo y Bernardo Carey, entre otros teatristas y directores de salas del off, tuvo como base una indefinición del secretario de Cultura, quien hace diez días les anunció que concertaría una reunión con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, para destrabar los fondos destinados al Instituto Nacional de Teatro.
Los manifestantes optaron por hacer una «sentada» frente al edificio de la calle Alvear. Advertido, Lopérfido trasladó su reunión con el consejo asesor (pactada para el mediodía) a su despacho en Presidencia pero finalmente dio instrucciones al subsecretario Hugo Storero de que recibiera a la gente de teatro.
La desorientación era general mientras se esperaba la llegada de Rubens Correa (director del Instituto Nacional del Teatro), quien se suponía estaba intentando comunicarse con Lopérfido. Mientras Cossa explicaba la situación ante las cámaras de un canal, alguien le anunció que Storero estaba en misa y todavía no los podía recibir. «¡Decile que rece por nosotros!», ironizó.
El dramaturgo Eduardo Rovner, miembro del consejo asesor convocado por Lopérfido, dijo a este diario: «Acá hay dos temas: uno son los fondos trabados y otro es la falta de una comunicación fluida y la desconsideración con que se está tratando a gente de muchísimo prestigio y trayectoria como María Rosa Gallo o Alejandra Boero, que debieron sufrir las constantes inasistencias del secretario a las reuniones proyectadas. Hoy sentimos que no tenemos un secretario de Cultura que defienda nuestra postura».
La llegada de Correa al lugar coincidió con la sonriente aparición de Storero: «¿Misa? ¿Qué misa? Si yo soy agnóstico. Sólo estaba demorado en mi despacho», aclaró mientras daba ingreso al MATE.
La novedad reportada por Correa, tras haber dialogado con Lopérfido, aseguraba el pago de la cuota adeudada al Instituto Nacional del Teatro para el último trimestre. Por otra parte, quedó a consideración de Hacienda la aprobación de un aumento del presupuesto (en un millón cuatrocientos) para hacer frente a la deuda pendiente con las salas. En lo referido a la cuota de 3 millones que se adeuda al Instituto, ésta entraría en el ejercicio de 2001.
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