Fiorillo: “Al cine y a las series se les permite todo, pero al teatro no”

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La obra, que ya conoció otras versiones, distintas, y que recorre el universo femenino, es protagonizada por Eleonora Wexler. Se presenta en la explanada de la Biblioteca Nacional y producción del Cervantes.

“El texto es leído y muy complejo, es un tratado por momentos, es una biografía por otros, había que lograr emocionar con ese texto y no es fácil. No es una trama teatral”, dice Corina Fiorillo, quien dirige a Eleonora Wexler en una nueva versión de “Teoría King Kong”, de Virginie Despentes, que con producción del Teatro Nacional Cervantes debuta hoy en la explanada de la Biblioteca Nacional. La directora vuelve además con “Como una perra en un descampado” en febrero en El Extranjero y “Tu ternura molotov” en marzo en El Ópalo. Dialogamos con Fiorillo.

Periodista: ¿Cómo es estrenar en este contexto de rebrote?

Corina Fiorillo: No queda otra que todo el elenco se contagie y arrancar. O que todas las obras aprendan a tener reemplazos. Si se apuesta a la maquinaria teatral y no al protagonista debiéramos aprender a apoyar la obra más allá de una figura. Todos podemos cubrir papeles, hay algo de lo rotativo comunitario que se fue dando en pandemia. Por ejemplo en el Cervantes se trabaja de a partes, si se contagia una asistente viene otra.

P.: El texto ya se hizo el año pasado con otras actrices y directoras, ¿qué añadieron ustedes?

C.F.: No es una obra con recorrido de cuento, es un montaje que tiene que ver con lo performático y testimonial. Dividimos el material en bloques como si fueran pequeñas escenas para no pensar en la totalidad, que te ahoga. Es mucho el conteni-do. Entonces la idea fue crear con cada bloque un universo sonoro que tuviera que ver con el contenido. O con la contraposición de contenido. Hay un bloque cuando habla de querer ser mujeres decentes atravesadas por los pedidos de la sociedad, en el que ponemos voces y canciones infantiles con el ´arroz con leche me quiero casar´. Ahí están los mandatos. Esa fue la manera de divertirnos y encontrar en el contenido la teatralidad. Cuando habla de los deseos nos metimos con la sonoridad de lo sado, cuando habla de lo que debieran hacer las mujeres que se dedican al porno nos meti-mos con los discursos políticos.

P.: Las obras pasaron de la María Guerrero a la explanada de la Biblioteca Nacional...

C.F.: Es una celebración, me parece así más popular en el sentido de una llegada más masiva, pero no en el sentido de espectadores porque en la sala grande entran más espectadores, sino en tanto tomar el espacio público, hacer un encuentro. Aclaramos al principio que es un texto escrito hace 15 años, era todo transgresor, hoy hay algunas partes más que otras y varias son cotidianas. Hay algo de lo binario del material que tiene que ver con su época y creo que si hoy se escribiera no estaría tan colocado en esa oposición hombre mujer.

P.: ¿Qué opina de la cartelera de calle Corrientes, muy enfocada en la risa y el humor?

C.F.: Adoro hacer reír pero no es todo. Dirigí con felicidad ´El avaro´ de Moliere pero hay muchos otros temas. Cuando ofrecí a los productores del comercial la obra ´Como una perra en un descampado´, no encontramos lugar y la producimos nosotros. Es una obra muy emotiva, que tiene que ver con la maternidad, con la decisión de un aborto necesario y habla del segundo en que la mujer está sola como un animal en su naturaleza. Pero aunque ameritaba producción en todo sentido, la hicimos nosotros y recibimos algunos subsidios. Luego se asoció Stolkiner de El extranjero permitiéndonos la sala para ensayar. Cuando hablo de producción también hablo de cobrar por los ensayos, de un lugar para ensayar, de un elenco pago. Me arrodillo ante el artista le pone todo sin cobrar, más en pandemia. Y volviendo a la comedia, al cine y series se les permite todo, ¿por qué al teatro no?

P.: ¿A qué se refiere?

C.F.: Hay una gama enorme de opciones, uno ve ´Fleebag´, ´Mad Men´, ´Successsion´, en las plataformas hay muy poco de comedia. Uno lee ´Fausto´, autores contemporáneos, clásicos, ¿por qué en teatro está esa limitación? Y las plataformas y los libros se pagan.

P.: No es novedad la crisis de los libros impresos y las plataformas cuestan mensualmente mucho menos que la entrada al teatro.

C.F.: Creo que hay una limitación en teatro o quizá la interpretación de boletería esté mal hecha. Hay tantos factores que hacen que un espectáculo funcione o no. Hace años, no tan lejanos, montábamos ´Rey Lear´, ´Muerte de un viajante´ o ´El método Gronholm´, no son comedias y han sido grandes éxitos.

P.: Pero nada garantiza un éxito.

C.F.: Hoy en día no se quiere tomar ningún riesgo, tampoco el oficial. Dirigí ´El principio de Arquímedes´ que surgió en el oficial y luego pasó al comercial e hicimos giras. Ese material se lo llevé primero a un productor pero no la quiso porque alegó que la obra trataba sobre la pedofilia. Yo le dije que si el público salía hablando de eso habría fracasado como directora. Llamé al autor y le dije que confiara y que la haríamos en el oficial. Cuando ese productor en la sala grande del Konex, llena, me dijo ´cómo me equivoqué´. Una cosa es el género y otra el dolor con que el público puede identificarse. Cuando hice ´Miembro del jurado´, papel consagratorio de Silvina Bosco, sobre un matrimonio que espera que salga el violador de su hija para castrarlo, nada puede ser más tremendo que eso. Le dije al elenco que durante los primeros 40 minutos se iba a reír todo el mundo. Me miraron con cara rara. Hasta que entraba la Bosco como la madre y ahí todo era dolor. Pero no solamente. Podía haber mucho más que sólo dolor.

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