Javier Malosetti: el sabor de los tiempos del swing

Espectáculos

El "Walter's swinging Pandemia Quartet" debutará en la plataforma del Teatro San Martín con un repertorio inspirado en las grandes bandas.

Javier Malosetti se presenta al frente de un cuarteto para evocar a su padre, Walter Malosetti, en el marco de Música en el Hall para el ciclo Modos Híbridos del Teatro San Martín. El sábado a las 20 se ofrecerá a través de la plataforma Vivamoscultura el especial llamado ¨Walter´s swinging Pandemia Quartet¨ en el que se homenajea a la leyenda de la guitarra en el jazz argentino, el estilo de música que lo caracterizó y también la situación sanitaria. El cuarteto está integrado por Santiago De Francisco en saxo, Pablo Raposo en piano, Javier Malosetti en bajo y voz, Oscar Giunta en batería y Ayelén Zuker en voz como invitada. Dialogamos con Malosetti.

Periodista: ¿Cuánto recobra del legado de su padre en su carrera y cuánto hay de camino propio?

Javier Malosetti: Evoco a mi padre en el título porque es una banda que homenajea a su música, su legado. No sólo su legado me toca a mi sino a los músicos de la banda que formé, porque ellos fueron compañeros en juergas musicales muy buenas en distintas épocas. Santiago de Francisco tocó con mi viejo mucho tiempo, Oscar Giunta también, creo que Pablo, el pianista, fue el que menos tocó pero también han compartido situaciones menos formales, en las jam sessions del jazz. Y hacerlo en ese lugar tan mágico como el Hall del San Martín me recuerda a las varias veces que tocamos juntos con mi padre.

P.: Eligió colocar a la pandemia en el título, ¿qué puede decir del año transcurrido?

J.M.: El título es medio en chiste, es como si fuese esos nombres largos al estilo ´Sergeant Pepper Lonely´s Hearts Club Band´. La pandemia fue algo que nos atravesó a todos, fue todo muy traumático, doloroso, perder el laburo, significó la muerte para muchos. Es decir, no hay nada más importante que salvar la vida y la de quienes queremos.

P.: ¿Cómo fue grabar en el hall del San Martín huérfano de público, cuando siempre fue un espacio de tertulia y reunión?

J.M.: Fue muy extraño por la falta de feedback del público. Uno arma mirando a una audiencia que no está. Me gustó esta vez tomar la experiencia que había tenido en este tipo de shows de streaming y preferí hacer algo más cercano a una zapada jazzera con formato de una juntada como si fuese el ensayo. Estábamos en medialuna, más juntos de lo que nos habían armado en el teatro. Junté el piano con la batería, nos pegamos los cuatro y así aguantamos la soledad de esa sala enorme con el mínimo de personal, la banda y nada más.

P.: En los tiempos de su padre destacaban el swing, las orquestas, los solistas ¿Cómo ve a las nuevas generaciones de artistas?

J.M.: Con esta banda fuimos a esa franja, al swing, los años ´30 principios de los 40, y los compositores más atrás aún, George Gershwin, Duke Ellington, ningún Harvey Hancock ni Chick Corea, estábamos en un Louis Armstrong, Cold Porter y tres músicas de mi padre que completan el repertorio. Las nuevas generaciones tocan todo, no sé si tienen un pie puesto en esto, como yo, que tuve la suerte de que esa música fuera banda sonora de la casa de mis padres. No tengo muchas situaciones para tocar esta música de tanto tiempo atrás así que celebro cada vez que tengo la posibilidad de volver a esos temas, esa lista que conformaba el repertorio de mi padre y de muchos músicos de la época.

P.: ¿Cómo sobrellevaron los músicos la cuarentena sin shows en vivo?

J.M.: Con streaming y clases, pero no es la franja más afectada. Peor fue para los técnicos de espectáculos en vivo, asistentes, gente de carga, transporte, alquiler de instrumentos y equipo, alquiler de luces y sonido, los lugares donde los músicos siempre tocamos, todos ellos la pasaron peor. Todos la pasamos mal. Repito, mejor es estar vivo y que estén vivos quienes uno quiere.

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