"Lo escucho": el humor en los tiempos del virus

Espectáculos

La comedia, que iba a estrenarse pocos días antes de la pandemia, es acerca de un paciente que acusa a su terapeuta de haberle provocado el divorcio.

¨Todo es parte del juego del actor, disfrazarme y hacer al Freud verdadero y al psicoanalista de cuarta”, dice Jorge Suárez sobre su personaje en ”Lo escucho”, del francés Bénabar y el chileno Héctor Cabello Reyes, que debuta hoy en el Teatro Metropolitan Sura. Tras su éxito en París, la obra iba a estrenarse antes de la pandemia y se postergó hasta hoy. Está dirigida por Carlos Olivieri, y además de Suárez actúan Gabriel Goity, Julieta Vallina, Daniela Pal y Ricardo Cerone. Dialogamos con Suárez y Goity, quienes compartieron escenario en ¨Gorda¨ y ¨El método Gronholm¨.

Periodista: Con tantas obras sobre terapias, ¿cuál es la marca distintiva de ésta?

Jorge Suárez: Me divierte haber hecho ´La última sesión de Freud´ y pensar que los actores jugamos como niños a convertirnos de golpe en Freud o en un psicoanalista argentino que va a hacer una sesión de terapia en un departamentito de algún barrio de Buenos Aires. El paciente que ingresa es un amigo de toda la vida, no en la obra sino en la vida. Con el Puma nos conocemos hace 40 años, desde el conservatorio.

P.: ¿Cómo es subirse a un escenario con alguien que se conoce tanto?

Gabriel Goity: Jorge es mi hermano así que me encanta hacerla con él, esta obra es buen teatro. Mi personaje es un supuesto nuevo paciente que cree que el psicólogo indujo a su mujer a dejarlo. Y ahí empieza a extorsionarlo para que haga lo que sea para que su ex vuelva. Estábamos a 4 días de estrenar en marzo, pasaron 9 meses y aquí estamos. Con Jorge hace 11 años hicimos teatro juntos y volvemos con esta comedia que es popular, es para cualquiera, pero no por eso es vulgar.

P.: ¿Cómo fue volver al teatro y actuar para un 30% de la platea?

J.S.: Tuve taquicardia el primer día que volví después de tanto tiempo. Vivo en la provincia de Buenos Aires e ir al centro con barbijo, alcohol, que me tomen la temperatura, fue raro. Pero el escenario reconcilia con lo sagrado, con lo extraordinario de la actuación. Hay otra realidad, no se vive la de la calle sino una realidad ficcional. Fue hermoso volver, encontrarme con compañeros, aunque también difícil. Y para el público será lindo volver, más allá del aforo reducido. Para nosotros también es una experiencia distinta, tenemos que abrirnos, ampliar nuestro panorama, saber que hay que adaptarse, brindarse como sea, con 30%, con 50% o con 100% del público. La gente estará cómoda en el teatro y tranquila, con filtros de aire y separación.

G.G.: En La Plaza son cuidadosos. El aislamiento no me fue complicado porque en general soy bastante aislado. No creo que caiga bien lo que digo pero el aislamiento me encanta, me parece maravilloso, nunca lo sufrí, aproveché para estar más con mis hijos. Durante años hice teatro y no pude estar a la noche con ellos, ahora ya crecieron pero aproveché para estar más juntos.

P.: ¿Qué opinan de los contenidos para este regreso en tiempos de pandemia?

G.G.: Estamos ante un nuevo género de ficción nacional nacido en pandemia. Podemos padecerlo pero para los extranjeros esto es genial, no se aburren nunca. Lo que sucede hoy en la Argentina es desopilante. En este contexto nos toca hacer humor lo cual es difícil porque el nivel de contradicción en la información de los noticieros es muy fuerte.

J.S.: El teatro sea donde fuere, en una salita del off, en una gran sala de la calle Corrientes o en una ciudad del interior, siempre es bienvenido. Tiene como objetivo modificar al espectador, espejarlo o romperle estructuras, hacerlo reír, emocionar. Por el tipo de actor que intento ser me tocó un poco de todo, emocionar con obras dramáticas o hacer reír. Es un trabajo que nos permite divertirnos y divertir. Cumple una función social, en lo político y en lo más simple, la diversión. No sé si este teatro es para pocos o muchos, pero es importante que el Estado apoye para que se armen grupos para ir al teatro.

P.: ¿Qué diferencias o puntos de contacto aparecen entre Sigmund Freud, que interpretó en ¨La última sesión de Freud¨, y este psicoanalista?

J.S.: Freud fue un personaje inolvidable, construirlo fue riesgoso con esa enfermedad tan severa en su boca y hacerlo todas las noches fue hermoso y duro a la vez. Que nos haya hecho entender que el hombre tiene un inconciente que lo domina marcó un antes y un después en la vida de las personas. En cambio este es un muchacho que estudió psicología y es médico también. Intenta vivir de su profesión lo mejor que puede pero no creo que le vaya tan bien.

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