27 de julio 2006 - 00:00
Telerman mostró ayer el futuro rostro del Colón
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Como mirando al futuro: el
jefe de Gobierno, Jorge
Telerman, y la ministra de
Cultura, Silvia Fajre, ayer
en el Colón.
Para la sala de plaza Lavalle serán destinados 25 millones de dólares, provenientes de fondos públicos (tesoro del gobierno porteño) y privadas, en especial un crédito del BID. También participarán, en menor escala, la Fundación Teatro Colón y sponsors particulares. Hasta hoy, 80% de los aportes provienen del crédito del BID, aunque se calcula que en 2008, cuando las obras hayan concluido, esa participación se reducirá a 50% y el resto, en su mayor parte, vendrá de los dineros públicos.
Las reformas en el Colón comprenden un total de 32 trabajos sectorizados (desde reparación e impermeabilización de techos hasta sustitución de telas y cortinados), de los cuales hasta el momento fueron realizados 16: según el gobierno porteño, esa proporción representa más de cincuenta por ciento de las obras, ya que en volumen los primeros trabajos realizados fueron los más voluminosos y demandantes.
«El Colón es uno de los mayores íconos culturales de la Argentina y su puesta en valor es un hecho postergado pero imprescindible, que nos permitirá llegar a su centenario, en el 2008, con un teatro restaurado con sus características originales y con los avances tecnológicos del siglo XXI», dijo ayer Fajre, luego de que Terreno presentara un video en «power point» con el detalle de las obras realizadas y por realizar.
«Esto es una decisión política», agregó. «La utilización de un crédito del BID, la continuidad de una tarea de seis años y la posibilidad de cerrar el teatro por un año. Esta tarea es posible gracias a una política de Estado, que requiere continuidad en el tiempo, porque una vez finalizada la obra habrá que sostenerla con el adecuado mantenimiento».
«En 2001 elaboramos un plan por etapas», dijo Terreno «con miras al 2008, año del centenario del Teatro, basado en tres premisas: hacer una restauración conservativa, que respete los rasgos esenciales; la inalterabilidad de su excelente acústica; y realizar un importante porcentaje de obras a teatro abierto».
Entre 2001 y 2003 según se dijo, se realizó el relevamiento y diagnóstico, y luego comenzaron las obras de restauración, que también comprenden la ejecución de la Plaza del Vaticano (sobre Viamonte), un conjunto de obras en la caja escénica y la renovación de las instalaciones. Y, por supuesto, habrá que resignar algo más de un año de música en el Colón, y a que se cumpla la profecía de George Burns.



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