Espectáculos

De la TV, a la escena: "Según Roxy" cierra gira en el Picadero

Estrenada en YouTube en 2012, la serie cuenta hoy con dos temporadas de TV, dos libros, dos obras de teatro y se adaptó para México.

“Cómo ser la peor mamá del mundo” presenta mañana una única función en teatro del Picadero luego de haber hecho giras por el país durante los últimos tres años. La obra surgió de la serie “Según Roxy”, comedia estrenada originalmente en YouTube en 2012 y que hoy cuenta con dos temporadas de TV, dos libros, dos obras de teatro y una comunidad de seguidores en más de 60 países que interactúan con el personaje en redes sociales. La primera temporada fue emitida por Lifetime, Netflix y en la TV Pública. En tanto fue adaptada por Televisa en México como “Según Bibi”. Creada por Julieta Otero y Azul Lombardía, está protagonizada por la primera junto con Francisco Ruiz Barlett (también autor de la música) y dirigida por Lombardía. Conversamos con Otero.

Periodista: ¿Como es el espectáculo teatral?

Julieta Otero: Está conformado por monólogos y canciones. “Según Roxy” desde sus comienzos tuvo canciones que compuso Mariano Otero, mi hermano. El formato es el del sermón de la iglesia seguido por la canción, como para fijar el concepto . Y aborda infinitos temas, desde la mala alimentación de las madres, que comen restos de comida, a las amenazas incumplibles.

P.: ¿Cuáles serían esas amenazas ridículas?

J. O.: “Te voy a bajar del auto” cuando se viaja a la Costa y amenazamos con volver a Buenos Aires. Los chicos saben que no vamos a volver. “Cortala porque te tiro todos tus juguetes” “Basta porque saco internet de casa”, y los pibes saben que una es más adicta que ellos y que no que no vamos cortar internet. “Te voy a llevar al hospital”, es otra. Analizamos además la estética truculenta de las amenazas de los 80, el hombre de la bolsa, el policía , el cuco, y cómo a pesar de no querer inculcarles nada de traer policías a casa seguimos repitiendo eso. A eso llamamos tercerización de límites con excesos, no sabemos qué hacer y decimos cosas que nos dan vergüenza ajena.

P.: ¿Qué otros temas abordan, siempre desde el humor?

J. O.: La resaca respetada, la necesidad de abuelos para salir, el derecho a recuperar nuestra identidad, nuestros olores a cosas tóxicas, lo poco que dura la salida de una madre porque al no estar acostumbrada a un ambiente tóxico hace todo rápido y después está cansada o sofocada. Al final hay una canción de cuna para madres, porque hay etapas en que el cansancio gana, pero hay otras en que la preocupación gana y aparece el insomnio.

P.: Comenzaron en 2012 con madres de hijos chicos, ¿por qué no incorporaron los conflictos con hijos más grandes?

J. O.: Estamos como “Los Simpsons”, siempre la misma edad. El personaje de la hija, Clarita, llegó apenas a primer grado, y sumamos un nuevo hijo a Roxy en la segunda temporada. Me gustaría hacer una Roxy de hijos adolescentes, tengo una hija que ya pasó lo peor de esa etapa. Pero seguimos en la primera infancia porque nos quedaba tela para cortar. Una siente que perdió la identidad pero en realidad está construyendo una identidad nueva. No me gustaría que mi discurso fuera “tengan hijos” pero siempre fue mi plan. Mi primera hija me revolucionó la vida y con la segunda fue más tranquilo, pero en definitiva no hablamos de los hijos sino de la maternidad, hablamos de nosotras, no de crianza. Jamás decimos cómo hay que criar, hablamos de lo que nos afecta en estructura de vida, ser invadidos por ese buque de guerra que es un chico.

P.: ¿Cómo son las madres ahora en relación con lo que eran las de antes?

J. O.: Estamos más exigidas porque mi mamá no se hacía ni la décima parte de las preguntas que nos hacemos nosotras, vinculadas con la comida, la educación, lo que se tiene que ver en TV. La de mi mamá fue la primera generación que tuvo una vida laboral activa y criando hijos de manera presente, fueron del anticonceptivo y la leche de fórmula, de la guardería. Nosotras tenemos una vuelta a la crianza con apego, a la lactancia extendida, conquistamos el mundo laboral pero a eso se le suma una crianza más exigida. Además hay mucho juicio. Cuando empezamos la historia de Roxy no estaba aún tan fuerte la revolución feminista, tan contundente hoy; entonces la mirada entre las mujeres no era muy sorora, y contamos eso, por qué juzgarnos de esa manera...

P.: ¿Identifica algún disparador que la haya llevado a escribir “Roxy”?

J. O.: Recuerdo que estaba en el mundo de los broncoespasmos y una médica alternativa o profesora de yoga me dijo:“Hasta que no estés en eje, tu hija se va a seguir enfermando...”, entonces pensé: “Esta nena se va a morir, no estoy ni cerca de un eje”. Era una cuestión madurativa.

P.: ¿Le interesan otros temas para escribir ficción?

J. O.: Tengo fascinación por la adolescencia y por la gente mayor, me interesa el tema del amor, también estoy escribiendo y ensayando un musical con eje en música.

P.: ¿Cómo fue su paso por Microteatro?

J. O.: Estuvimos siete meses, dos con “La nube”, dos con “Retiro”, dos con “Escorpio” y una con “Presos”, que volverá a la microselección. Soy fan de Microteatro, me divierto y me fue muy bien, prefiero estar más días porque sino, no me resulta redituable tanta inversión para sólo dos días.

P.: ¿Proyectos para el año que viene?

J. O.: El musical “Patio de comidas”, sobre unos primos que tenían un proyecto pero se frustró por la muerte de uno. Estrenamos en febrero en Kairos una obra en la que actores hombres hacen personajes femeninos inspirados en Tennessee Williams. Y la tercera está muy escondida, tiene que ver con el paso del tiempo y la dificultad para aceptarlo. Basado en un caso real. Cumplí 45 años.

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