El hotel de los famosos: fuertes audios de la esposa de Walter Queijeiro

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El periodista deportivo fue uno de los pocos aliados de Lucas "Locho" Loccisano dentro del reality, sin embargo la esposa de Queijeiro le apuntó con dureza

El Hotel de los Famosos (El Trece) sigue dando de qué hablar, este viernes se sumó a las polémicas alrededor del reality un personaje inesperado: Andrea Rivoira, la esposa de Walter Queijeiro.

El periodista deportivo fue uno de los pocos aliados de Lucas “Locho” Loccisano dentro del reality. De hecho, tanto él como su esposa participaron de su festejo de cumpleaños hace apenas unos días. Sin embargo, Yanina Latorre dio a conocer en LAM una serie de audios enviados por Rivoira en los que se refiere a “Locho” en duros términos.

“Walter me decía: ‘¡Se hace!’. Y yo le decía que no, que no lo tratara mal. Yo que estudio un poquito, que tengo una profesión, que soy docente y qué sé yo, le dije: ‘No, para mí, “Locho” no es normal. Tiene una patología’”, se escucha en los audios.

Y siguió con su “diagnóstico”: “No puede ser tan infantil una persona de 28 años. Tiene una disminución no solo intelectual, madurativa. Tiene un montón de características de una patología de retroceso no evolutivo de maduración (SIC)”.

“Vos fijate que se aísla con la música, rompe con las reglas, es hiperkinético, no se puede quedar quieto, le decís una cosa y hace otra. ¡Y a la gente le parece gracioso!”, expresó.

Rivoira también apuntó contra Silvina Luna. “Walter a la única que conocía era a Silvina. Y, también, le daba pena [por sus problemas de salud y su recaída durante su estadía en el hotel]. ¡Todo le daba pena de Silvina! Y le dije: ‘Yo también estoy enferma y no te doy pena’”.

Walter Queijeiro fue uno de los primeros eliminados de El Hotel... e intentó reingresar en el repechaje, pero no tuvo suerte. Con el abandono de Maximiliano “Chanchi” Estévez, la producción lo convocó como reemplazante. Sobre esta nueva instancia, Rivoira indicó: “Y ahora cuando entró de nuevo le digo: “Lo que sí, ahora entrá con una estrategia. Entrá bien. Cambiá el chip y disfrutá un poco más, no te limites a tantas pelotudeces, obviamente siempre respetando que estás casado”.

Y continuó: “Le dije: ‘¿Quién es el más fuerte?’, en el sentido del afuera. “Bueno, aliate a “Locho”, no te pelees con él, no lo putees, porque yo sé que lo ha mandado a la mierda y hay cosas que no han salido. ‘Te saca, Andre. Te saca’, me decía”.

E insistió: “Yo le decía que para mí tiene una patología. Pensá así. No podés, con una persona que tiene una inmadurez, que para mí es una patología y te lo recontra firmo... Hablé con una amiga psicopedagoga y me dijo: ‘Olvidate, tiene patologías muy características de una persona que es inmadura y que queda ahí. Se llaman limítrofes’. Así que, evidentemente, se ha unido a “Locho” obviamente como estrategia”.

E inmediatamente agregó sobre su esposo: “No puede haber una persona más buena y honesta. Siempre haciendo chistes, positivo. Es un tipo que nunca va a verle la maldad a la cosa, y eso a mí me saca de él. Es San Expedito, le digo. Se gana un premio y me dice que gran parte la va a donar. ‘¡Sobre mi cadáver!’, le digo”.

“Yo le tenía mucha desconfianza a Silvina, porque ya lo conocía. Le tenía desconfianza en el sentido de hasta donde iba a llegar esa confianza. Se llevaban bien; yo ya sabía, habían trabajado mucho tiempo en FOX, se habían ido a un mundial juntos... Yo ya la tenía entre cejas. Y qué sé yo, a mí me daba miedito porque se puede agarrar como estrategia... Le decía que podía quedar pegado, que podían surgir rumores por ese buen vínculo que ya tenían. Le dije: ¡Ojo! No te alíes con nadie, no te hagas el amiguito de nadie”.

“El primer domingo que lo vi allá [en El Hotel de los Famosos, durante las visitas permitidas de los parientes de los participantes] le dije: “Si vos vas a la suite, yo te mato. Hacé cualquier cosa. Metete en la pileta, en el jacuzzi, lo que vos quieras, pero no te vas a meter en una suite con nadie”, reveló.

Chanchi Estévez tampoco escapó a las críticas: “A mí lo que me dolía es que íbamos los domingos y siempre estaba el Chanchi ahí al lado nuestro, yo me acercaba a abrazarlo, a saludarlo y nada; ni me miraba. Re asqueroso. ‘¿Qué te pasa?’, le decía, porque viste, es de Racing el nene, qué sé yo. Y Walter me decía: ‘Dejá, dejá. Ya se le va a pasa. No sé qué le pasa. No me habla’. ¡Y se hacía problema!”.

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