28 de junio 2001 - 00:00

Tiene excelente intérprete agridulce manual de fracasos

Marcelo Savignone.
Marcelo Savignone.
Sonido y movimiento son los dos ejes fundantes de este espectáculo creado, dirigido e interpretado por Marcelo Savignone, un actor que ya dio muestras de ductilidad e histrionismo en varios trabajos, en su mayoría relacionados con el humor. Uno de ellos es «Sucesos Argentinos» (actualmente en cartel) donde un grupo de actores improvisa distintos sketches cómicos en base a los temas que va proponiendo el público.

El éxito de este espectáculo dio origen a la compañía teatral del mismo nombre, de la que Savignone sigue siendo integrante.

Con «La Esperata» el actor parece haber iniciado una búsqueda hacia nuevas posibilidades expresivas en las que el humor no sea un contenido excluyente. Para este espectáculo ha reunido textos de distinto origen, un par de canciones y una despojada ambientación que le permite dialogar con los objetos y en ocasiones manipularlos como si tuvieran vida. Damiani, el personaje que interpreta Savignone es un individuo torpe y melancólico a la vez, que el día de su cumpleaños se despierta con un cuchillo atravesado en el pecho.

Sus desventuras tienen un perfil casi payasesco y el público se ríe de ellas, más que nada por las inesperadas reacciones de su protagonista que vienen adornadas de los más disparatados gestos. Pero de a poco se va percibiendo la soledad del personaje, su esencial desamparo frente a las ruidosas ceremonias de este mundo.

En realidad, nada parece tener mucho sentido en la vida de Damiani. Por más que lo intente no logra insertarse en ningún lado, en su enajenado circuito termina topándose una y otra vez con su propia finitud y su deseo de muerte. El actor abre un abanico de emociones que van del llanto a la risa y hasta es capaz de manejar su cuerpo como si fuera su propio titiritero.

Pero más allá de exhibir sus múltiples destrezas (también canta y toca el charango) Marcelo Savignone logra una fuerte comunicación con el público. Y, aunque no le cuente ninguna historia en términos convencionales, al menos le ofrece escenas de una intensa vitalidad, un elocuente manual de pequeños fracasos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar