4 de mayo 2000 - 00:00

"TODO COMIENZA HOY"

E motiva reivindicación del trabajo docente, «Todo comienza hoy» está centrado en el joven director de un jardín de infantes de barrio obrero, su lucha contra la burocracia, contra padres golpeadores, inspecciones, necesidades cotidianas, personal poco motivado, etc. El veterano Bertrand Tavernier, nunca menos de bueno, trabajó esta vez sobre un guión de su yerno, auténtico maestro de escuela, y su hija. Resultado: premios del público en distintos festivales, y una frase que se repite en todas partes: «Acá pasa lo mismo».
Acá no es tan común que los directores tengan una sala a cargo, o que den a sus chicos una maravillosa clase de lenguaje, como ocurre en esta película, pero, es cierto, los problemas son bastante similares: el formalismo de los tecnócratas, la informalidad de cierto personal, los hogares inestables, la falta de perspectiva laboral en la zona, la agresividad de los infaltables energúmenos de cualquier barrio, la desmoralización de los desocupados, el descrédito de los políticos y sindicalistas, el chantaje de sectores que dependen de la dádiva estatal...
Quizá la principal diferencia es que al personaje del director francés los inspectores le dicen que se limite a desarrollar su programa escolar, sin comprometerse tanto con las aflicciones económicas de su comunidad, mientras que aquí, por el contrario, en muchos casos la principal función de la escuela es servir de contención social: hay zonas donde el almuerzo escolar y la merienda importan más que la provisión de tizas o cuadernos.
La otra diferencia, es que acá no tenemos ningún Tavernier. No vamos a desmerecer obras excelentes del cine criollo, como «Almafuerte», «La campana nueva», «Shunko», «La deuda interna», o esa joyita de escasa difusión, «La escuela de la señorita Olga», pero lo cierto es que en estos momentos nos está faltando un trabajo como el de este hombre, que sabe presentar un cuadro bien verosímil de la situación actual, sin caer en discursos ni panfletarismos, sin perder nunca de vista al ser humano, y sin distraerse en florituras formales. Su relato es claro, creíble, sencillo, y al mismo tiempo llega a ser poético. Y no se queda en la superficie. A través de algunos conflictos laterales, la película ofrece toda una reflexión histórica y humana de trasfondo, sobre lo que los padres esperan de los hijos, en estos tiempos, y en todas partes.

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