15 de julio 2004 - 00:00

Tom Hanks hará la vida de Dean Reed, el "Elvis rojo"

Tom Hanks, como protagonista y coproductor, llevará a la pantalla la vida del recordado rockanrolero comunista Dean Reed (en la foto de la derecha), que vivió en la Argentina y actuó con Palito Ortega y Evangelina Salazar.
Tom Hanks, como protagonista y coproductor, llevará a la pantalla la vida del recordado rockanrolero comunista Dean Reed (en la foto de la derecha), que vivió en la Argentina y actuó con Palito Ortega y Evangelina Salazar.
En los Estados Unidos no lo conocen demasiado pero en la Argentina sí. O, al menos, los argentinos de más de 50 no lo han olvidado: Dean Reed, el cantante de Colorado que logró birlarle a Palito Ortega su prometida Evangelina Salazar en la película «Mi primera novia» de Enrique Carreras, en 1966; el rebelde que dos años antes había sido el rockanrolero de «Ritmo nuevo, vieja ola», junto a Angel Magaña, Lolita Torres, Tita Merello, Alberto Olmedo y Darío Vittori; el que apareció, a veces con el Club del Clan, en tantos programas de la televisión en blanco y negro de los 60.

Después de su oscuro suicidio en Alemania en 1986, el nombre de Dean Reed ha regresado imprevistamente a los titulares de la prensa norteamericana. La razón: Tom Hanks se propone llevar a la pantalla, como protagonista y coproductor, la vida de quien fue bautizado como el «Elvis rojo» por sus simpatías comunistas, las que le valieron su deportación de la Argentina a fines de los 60.

Hanks
, junto a la DreamWorks de Steven Spielberg, acaban de obtener los derechos para llevar al cine su biografía, en especial los últimos quince años de su vida, que pasó en la Alemania del Este. Invitado a participar de un festival de cine para los años en que lo expulsaron de nuestro país, Reed decidió permanecer en la entonces Alemania Oriental, donde se casó con la actriz Renate Blume en 1981. Su cuerpo apareció sin vida en un lago cercano a Berlín, en 1986, y aunque se presume fue suicidio, nunca se aclararon las verdaderas razones de su muerte.

Para Tom Hanks el proyecto está más que definido: el protagonista de «Náufrago» y « Forrest Gump» acaba de regresar de Alemania, donde se reunió con Blume, la viuda de Reed, y con Egon Krenz, último jefe de Estado de la nación antes de la caída del Muro de Berlín. Blume y su hijo le otorgaron los permisos para que la película pueda llevarse a cabo.

Nacido en 1938 en Denver, Colorado, Reed conoció brevemente Hollywood (lo llamaba «el prostíbulo») pero su mayor fama la obtuvo en la Unión Soviética, donde llegó a alcanzar una popularidad cercana a la de los Beatles. Encarcelado 5 veces en distintos países por sus ideas políticas, Reed cantó para Allende, Noriega,Arafat y Fidel Castro entre muchos otros.

Especialista en cine « bizarro» (categoría donde también podrían figurar las dos películas que hizo para Enrique Carreras), también escribió, dirigió y protagonizó « spaghettiwesterns» en Italia y pésimos dramas antinorteamericanos en Rumania. Sus críticos llegaron a decir que Reed se hizo comunista para obtener, en los países detrás la Cortina de Hierro, el éxito que jamás habría podido lograr en los Estados Unidos o la Europa libre.

Tomó lecciones de actuación en la Warner (donde conoció a Jean Seberg, la famosa actriz de «Sin aliento» que llamativamente murió también en Europa, y en circunstancias tan oscuras como la suya). Cuando su primer disco, «My Summer Romance», que apenas había vendido unas escasas copias en los EE.UU., se volvió popular en Chile, Reed hizo las valijas y se mudó a Santiago. Jamás imaginó que miles de jovencitas «fans» lo estarían esperando en el aeropuerto. Entonces, sintiéndose Elvis, supo que su futuro no estaría en Norteamérica.

La izquierda lo amó cuando empezó a llenar estadios cantando temas de
Joan Baez, con el puño en alto. A la Argentina llegó con su primera esposa, Patty, hasta que las amenazas de la ultraderecha le hicieron la vida imposible. Deportado, se mudó a Madrid, donde vivió algún tiempo antes de establecerse en Alemania Oriental.

En 1965, en Helsinki, participó como miembro de la delegación argentina en el Congreso Mundial de la Paz. Allí se produjo un extraño episodio al que él le sacó provecho:
Bertrand Russell, que faltó aunque debía dar una ponencia, mandó a un reemplazante cuyo discurso fue abucheado. Reed aprovechó la circunstancia para subir al escenario y ponerse a cantar. Los delegados no entendían nada pero él los obligó a cantar, tomados de la mano. Fue inaudito. La circunstancia fue capitalizada por el delegado soviético, que no dudó en llevarlo de gira por la URSS, donde su fama no tardó en consolidarse.

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