12 de noviembre 2003 - 00:00

Tribulaciones de un seductor

Sándor Márai «La amante de Bolzano» (Madrid, Salamandra, 2003, 281 págs.)

Sándor Márai ( 1900-S1989) nació en Kassa, pequeña ciudad húngara que hoy pertenece a Eslovaquia. Su nombre verdadero era Sándor Grossmidcht y sus mejores obras fueron publicadas en Budapest, hasta que la llegada del régimen comunista lo hizo emigrar a Francia y a Alemania. En 1952 se instala definitivamente en Estados Unidos, donde más tarde se nacionalizó norteamericano. Entretanto su obra fue prohibida en Hungría y esto hizo que su fama cayera en el olvido. Márai nunca pudo recuperarse de este injusto ostracismo y siendo ya anciano se quitó la vida en su residencia de San Diego, California. Meses más tarde, y tras la caída del muro de Berlín, dos editoriales húngaras reeditaron su obra completa, que ahora felizmente está siendo traducida al español.

«La amante de Bolzano»
comparte con sus otras novelas, «La herencia de Esther», «Divorcio en Buda» y «El último encuentro» (su obra maestra) el gusto por los ambientes refinados y en decadencia, que describe con delicada morosidad. Es la misma dedicación con que sondea en el alma de sus personajes, a veces enfrascados en grandes monólogos teatrales y siempre obligados, ya sobre el final, a abandonar sus máscaras y a enfrentarse a su verdadero deseo. «La amante de Bolzano» (1940) tiene por protagonista al gran aventurero del siglo XVIII, Giacomo Casanova, paradigma del hombre culto, seductor y bon vivant, capaz de reiventarse a sí mismo a cada instante. Pero cuya contracara es la de un libertino, incapaz de someterse a las leyes divinas y humanas, para escándalo de la sociedad. El 31 de octubre de 1756, Casanova escapó de la prisión de los Plomos de Venecia. Márai toma este único episodio real para imaginar las andanzas de su héroe en su arribo a Bolzano, la ciudad en la que se refugia temporariamente. Pero justo allí vive Francesca, la única mujer que amó en su vida y a la que nunca pudo poseer. La hermosa veintiañera está casada con el anciano conde de Parma, el hombre que logró vencer a Casanova en un duelo y que ahora, ante el inesperado regreso de su rival, decide hacer con él un riesgoso trato para no perder a su mujer, aún enamorada del irresistible seductor. En su nota introductoria, Márai define a su héroe como un «trotamundos decidido a todo», pero en realidad lo muestra como un hombre obsesionado en hacer de su vida una obra de arte y esto lo termina convirtiendo en víctima del personaje que él mismo inventó. Mientras que su nostalgia de exiliado lo transforma en un posible alter ego del autor. Por otro lado, la novela intenta descifrar la conflictiva relación entre amor y deseo, dejando que sus dos protagonistas Casanova y Francesca -cada uno a su turno y por diferentes razones- se rindan ante la supremacía de la palabra por sobre la ilusión siempre frustrada del encuentro sexual y la pasión amorosa.

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