17 de febrero 2000 - 00:00
"TURBULENCIA 2"
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Esta segunda parte no incluye a ninguno de los personajes originales, y al menos tiene a su favor el hecho de no intentar parecer un thriller serio en ningún momento. Ya desde las primeras escenas con un grupo terapéutico de gente que le tiene miedo a los aviones, el tono de comedia boba da la pauta de que lo que vendrá a continua-ción será una mezcla voluntaria de la saga de los «Aero-puerto» con las comedias tipo «¿Y dónde esta el piloto?».
Craig Sheffer es un ingeniero aeronáutico que a pesar de construir aviones no se anima a volar en ellos, Jennifer Beals (lo mejor de la película, lejos) es otra paciente que a pesar
de su claustrofobia siempre es llevada por los hombres a lugares estrechos y que, además, en un giro audaz del guionista, es la única que entiende checoslovaco debido a que su abuela era polaca. Tom Berenger se queda en la torre de control, y a pesar de que su trabajo sólo consiste en habilitarles las pistas de aterrizaje a los aviones, también sabe ayudar a los pilotos inexpertos por radio (eso en los cines de catástrofe lo suele hacer otro personaje, pero de esta manera los productores se ahorraron otro actor).
Los efectos especiales son ultrabaratos, pero entre la extraña trama policial con secuestradores aéreos cargados de armas químicas y la catarata de chistes tontos, la verdad es que el rato se pasa amablemente, especialmente si el espectador no pretende ver una megaproducción hollywoodense llena de imágenes espectaculares y escenas de hondo dramatismo.




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