"UN AIRE DE FAMILIA"

Espectáculos

F iera venganza la del tiempo. Claire Maurier, la madre joven, apetecible y adúltera (pero de mal genio) de «Los 400 golpes» aparece ahora como la madre envejecida, cargosa, que arruina la vida de sus hijos (y sigue con mal genio) en «Un aire de familia», comedia amarga que además permite conocer nuevos valores franceses. O reconocerlos. Por ejemplo, Jean-Pierre Bacri y Agnés Jaoui, actores y autores de la pieza original, son los coguionistas de «Conozco la canción» (donde también aparecen) y otros films de Alain Resnais. Aquí él hace de hombre abandonado, y ella de treintañera hosca, ambos relegados por un hermano estrella. Catherine Frot, una cumpleañera con ganas de vivir (y que por este papel se ganó el premio Cesar), también pasó por el taller Resnais, en tanto Jean-Pierre Darrousin (otro Cesar, por su papel de tipo calmo y comprensivo), es del clan marsellés de Robert Guediguian, ya visto en «Marius y Jean-nette».
La entera novedad, para nosotros, es el director
Cédric Klapisch, hombre con fama de buen cortometrajista (algo suyo, muy atractivo, aparece en «Lumière y Compañía»), que pasó al largometraje con la mente despejada, y el corazón abierto. «Un aire de familia» lo muestra con buena disposición para respetar la obra de otros, atento al sentido de la pieza, premio Moliére '95, y al juego propio de los intérpretes y autores. A fin de cuentas, ellos le propusieron hacer esta película.
Lo cual no le impidió, al contrario, aportar sus ideas: un formato de cinemascope que airea el encierro familiar y facilita el movimiento de los intérpretes, una pizca de humor engañoso, que vuelve más ácida la trama, un tono realista dentro de un contexto casi pintoresco... Todo lo cual permite, en fin, lo más importante: que el espectador no sólo reconozca el trabajo de los actores, sino que también se reconozca a sí mismo, en ese cuadro familiar un poco agrio, pero hábilmente elaborado.

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