1 de julio 2022 - 00:00

Un alcalde francés busca filósofa

alicia y el alcalde. Fabrice Luchini y Anais Demoustier, en el film.
alicia y el alcalde. Fabrice Luchini y Anais Demoustier, en el film.

Una joven doctora en filosofía, papel a cargo de Anais Demoustier, es convocada para aportar ideas en la oficina de planeamiento de un gran municipio. Su relación con el alcalde será directa porque el hombre, político veterano, se siente vacío y necesita intercambiar ideas con alguien que le renueve un poco el cerebro, y el espíritu. “Confío en la tradición filosófica antes que en una terapia de moda”, le explica a la recién llegada. Quizá también confía más en una persona inteligente de afuera que en el equipo de funcionarios y creativos que lo rodean. Hace bien, porque esa gente está tan ocupada en grandes proyectos que desatiende los reclamos concretos de los habitantes. Lo que no está del todo bien es la narración de la historia, que cada tanto pega algunos saltos, pero ese es un detalle menor frente a algunos diálogos bastante agudos de los personajes, y algunos planteos dignos de ser anotados, porque esto transcurre en Lyon, y su hermoso palacio municipal, pero cosas similares también pasan en todos lados.

El hombre es de la vieja, hoy pasteurizada, izquierda francesa. “Sacrifiqué mi vida por mi convicción, no por mi carrera”, protesta en algún momento. Quizá en las internas de su partido quieran sacrificarlo del todo, y más aún si leyeran el discurso que está preparando, donde dice ciertas verdades contundentes, y urgentes. Fabrice Luchini, muy en papel, las va leyendo en voz alta, y uno espera la escena en que habrá de leerlas en público. Eso no ocurre, porque el director prefiere mantener la película siempre a medio tono, sin picos dramáticos, una decisión que tal vez obra en contra del espectáculo pero favorece la reflexión del espectador. El director y guionista es Nicolas Pariser (no Parisier, que es otro apellido), un autor que hace un cine de diálogos en la tradición francesa, como Eric Rohmer y Jean Becker, pero todavía sin la gracia y la hondura humana de esos maestros. Esperemos que esté en camino. A señalar, cuatro textos recomendados a lo largo del film: “Ensayos”, de George Orwell, donde se opone a la inoperancia de los intelectuales de izquierda; “La extraña derrota”, de Marc Bloch, y “Bartleby, el escribiente”, de Herman Melville, que hablan de quienes eligen quedarse en medio del camino, y “Ensoñaciones del paseante solitario”, confesiones finales de J.J. Rousseau. Y un casi cameo: como el influyente que propone una utópica federación de megalópolis progresistas aparece Thomas Chabrol, hijo del recordado director de historias criminales. No es mal actor.

“Alicia y el alcalde” (Alice et le maire, Francia, 2019). Dir.: N. Pariser. Int.: F. Luchini, A. Demoustier, N. Hamzawi.

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