«300 millones», de R. Arlt. Vers.: J.M. Paolantonio. Dir.: M. Camarano. Il.: M. Morales. Son.: H. Corral. Int.: S. Daurat, J. De la Muela, R. Di Paola, P. Del Río, J. Londinsky, G. Mesch, C. Rodríguez y V. Piccollo. (BAC.)
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Roberto Arlt se sintió atraído por un hecho policial que debió cubrir como reportero del diario «Crítica». Una mucama se había arrojado bajo las ruedas de un tranvía. Incorporó a la supuesta vida de esta desconocida, «humillada y ofendida», las aventuras de los personajes de Ponson du Terrail, maestro en intrigas escalofriantes sobre aventureros sin escrúpulos que abusaban del pudor y la inocencia de las doncellas y construyó una trama en la que los sueños se mezclan con la realidad.
Otros detalles tentaron al escritor: la cama estaba tendida, por lo que supuso que la muchacha había pasado toda la noche sin dormir, sentada sobre su baúl de inmigrante. La soledad y el desvalimiento que surgían de la imagen se patentizan en la pieza que resulta curiosa por lo innovadora y es tentadora para los que se arriesgan a su puesta. Mario Camarano ha puesto su talento creador al servicio de las descabelladas peripecias que desembocan en un final imprevisible, en el que el autor transforma al «niño de la casa» en el verdugo de la mucamita, al más puro estilo de las telenovelas.
La versión de José María Paolantonio ordena un poco el caos que reina en la mente de la protagonista, a la que la muerte visita como una alucinación más, pero desdibuja su figura.
Los jóvenes actores se desempeñan con disciplina y corrección, a pesar de lo cual el espectáculo dista mucho de otros creados por Camarano, que especialmente en su versión de los poemas, monólogos y canciones de Federico García Lorca, demostró sus innegables dotes de director refinado y creativo.
En «300 millones», lo que más se destaca es el partido que sabe sacar de las condiciones de los jóvenes participantes.
El diseño de luces de Miguel Morales y el sonido de Horacio Corral, sugestivos y adecuados, constituyen los mayores méritos.
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