12 de junio 2003 - 00:00

Un Bach insuperable

Zhu Xiao-Mei (piano). Sonatas de Doménico Scarlatti y Partita N° 1 BWV 825 de Johann Sebastián Bach. (10/6, Teatro Colón, org.: Festivales Musicales).

C
uando todavía estaba fresco el recuerdo de esta pianista de Shangai, que con la ayuda de Isaac Stern pudo escapar de China y que conocimos aquí el año pasado cuando tocó las «Variaciones Goldberg» de Bach, Zhu Xiao-Mei regresó para un poco más de Bach y su contemporáneo Doménico Scarlatti, ambos nacidos en 1865.

La artista parece haber encontrado la llave para entrar e instalarse cómodamente en el universo bachiano, que pasa por el teorema de Göedel y los dibujos de Escher hasta los movimientos cósmicos; y, una vez absorbido y dominado, tocar con naturalidad y espontaneidad sus partituras. Desde el Preludio de la Partita, ese mundo inabarcable fue visible y lógico, arquitectónicamente habitable, con atmósferas respirables como en la Sarabande. En la Giga casi se agota la capacidad de asombro, las manos cruzadas, en otras secuencias encimadas, sin perder la dinámica ni la nitidez de sonido en esa filigrana de notas.

Si bien las Sonatas de Scarlatti fueron ejecutadas con corrección, diafanidad de sonido y clarísima exposición temática, el tratamiento casi científico del material musical les quitó su gracia natural y hasta su identidad latina. En este medio aprendimos a escuchar Scarlatti con María Tipo, que dejó un parámetro difícil de superar.

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