6 de abril 2000 - 00:00

"UN DIVAN EN NEW YORK"

Através de un aviso clasificado, y sin c onocerse personalmente, un psicólogo norteamericano y una bailarina francesa intercambian por algunas semanas sus respectivos departamentos. El es egresado de Harvard, muy serio y estructurado. Ella es alegre, abierta, bohemia. Quizá también sea, según deduce él leyendo las cartas de sus amantes, «involuntariamente cruel, indiferente pero dulce».
Ella se fascina con la casa inteligente, limpia hasta el último rincón, que encuentra en Manhattan y enseguida empieza a dejar sus marcas, y él se altera con la bohardilla toda desordenada, llena de goteras, situada en un barrio parisiense que más bien parece alguna capital africana. ¿Tendrán algo en común esas dos almas?
Pronto se ve que no sólo han cambiado sus departamentos, sino también sus funciones: de pronto ella debe atender a unos ansiosos pacientes neoyorquinos y él a los desesperados, y a veces violentos, enamorados de la encantadora mujercita fatal. Lógicamente, cada uno tiene sus métodos. Y una curiosidad cada vez más creciente por conocer al otro...
Jugada en tono de comedia romántica, «Un diván en New York» dista de ser una obra perfecta. Empieza muy bien, pero su segunda parte es bastante forzada y argumentalmente inasible. Algunos juegos de palabras son divertidos, en especial cuando cada uno trata de hablar el idioma del otro, pero otras veces parecen sacados de una comedia estudiantil, como un diálogo de tres personas en un restorán. También son algo irregulares los chistes de humor visual, y algunas situaciones están directamente traídas de los pelos. Sin embargo, la obra mantiene su simpatía y su frescura, y eso gracias a un factor fundamental, Juliette Binoche.
Con su sola sonrisa, Juliette Binoche es decididamente encantadora, y además en el romance tiene una buena química con William Hurt, que acá está en papel de tipo bueno y bien educado. Por lo demás, la directora Chantal Akerman sabe matizar el conjunto con buena música, buenos ambientes y varios apuntes risueños, sobre caracteres humanos, atención terapéutica, transferencia y usurpación, crecimiento de las plantas, educación de los perros y cosas por el estilo.

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