13 de abril 2000 - 00:00

"UN DOMINGO CUALQUIERA"

En un domingo cualquiera uno puede “anar o perder. Lo importante es ganar o perder como un hombre.” Este tipo de filosofía minimalista, sumada a la idea poco alenta-dora de ver una larga película sobre fútbol americano, son algunos de los prejuicios que podrían alejar a buena parte del público de los cines donde dan el último film de Oliver Stone.
Pero apenas 20 minutos comenzada la proyección de «Un domingo cualquiera» esos prejuicios son arrasados en forma contundente por una artillería de imágenes elaborada de manera antológica: el mejor montaje, el mejor trabajo de cámaras, una fotografía impactante, una de las mejores mezclas de sonido de la historia del cine y un puñado de actuaciones muy sólidas ayudan a convertir a este film deportivo de dimensiones épicas en una de las mayores sorpresas del año. No hace falta estar interesado en el fútbol americano ni en el negocio de los deportes para poder apreciar esta película: sólo hace falta tener ganas de ver uno de los despliegues visuales más impactantes del cine reciente.
Y lo mejor es que a diferencia de en otros de sus films, Oliver Stone no parece tomarse muy en serio los aspectos semifilosóficos del fútbol americano (otro de sus temas recurrentes sería «la vida es como un partido»). Su presencia irónica como uno de los periodistas deportivos que siguen la carrera de los Tiburones de Miami da varias pistas en este sentido, especialmente cuando dice su mejor diálogo, «parece que se lastimó un poco el ojo».
La presencia en un bar de un retrato caricaturesco del director, ubicado al lado de otro dibujo de Al Pacino, o la insistencia en mostrar imágenes de «Ben-Hur» para luego hacer aparecer brevemente a Charlton Heston en una escena clave, son detalles que parecen indicar que Stone toma una aproximación más liviana, como para que nadie crea que piensa que Vietnam y el fútbol americano son la misma cosa.
Trabajando alrededor de temas como la guerra, la invalidez, la ética del mundo de los negocios y los medios de comunicación Stone siempre exageró más de la cuenta, generando mensajes redundantes y poco sutiles que terminaban por quitarle fuerza a los buenos momentos de cine que suelen contener todas sus películas. Como el fútbol americano no es precisamente el tema más sutil del mundo, el estilo desmesurado de Stone queda perfectamente a tono.
Además hay performances insospechadas de gente como Cameron Díaz (como la despiadada dueña del equipo protagónico) y del astro del cine blaxploitation Jim Brown (ex jugador de fútbol americano). También hay que destacar que más allá de la espectacularidad de los partidos y de la hipervertiginosa puesta en escena, uno de los momentos culminantes es una arenga del entrenador que encarna Al Pacino a sus jugadores, en una escena que casi termina alcanzando el nivel de un monólogo shakespeareano.

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