9 de septiembre 2004 - 00:00

Un drama sin matices

Las gemelas separadas, en la infancia en uno de los varios y traumáticos reencuentros que tuvieron a lo largo de sus vidas, siempre marcadas por tragedias a cual más terrible.
Las gemelas separadas, en la infancia en uno de los varios y traumáticos reencuentros que tuvieron a lo largo de sus vidas, siempre marcadas por tragedias a cual más terrible.
«Reencuentro» («De Tweeling», Holanda-Luxemburgo, 2002, habl. en holandés y alemán). Dir.: B. Sombogaart. Guión: Van der Pol sobre novela de T. de Loo. Int.: T. Reuten, N. Uhl, E. Vogel, G. Okras y elenco.

Cuando en el inicio de «Reencuentro» se ve (en blanco y negro) a unos parientes disputándose como psicóticos a las pequeñas gemelas Bamberg en el mismo cementerio donde éstas comprenden que han quedado huérfanas, cabe pensar que así es como vivieron las niñas su traumática separación. Pero no, por lo visto ése es el estilo -exento de intención paródica-del director holandés Ben Sombogaart.

El argumento, basado en una novela, tenía todos los ingredientes para convertirse en un monumento al maniqueísmo y Sombogaart no los desperdició. A saber: Lotte, una de las gemelas separadas en aquella escena (que transcurría en Alemania, 1926), es llevada a Holanda por una familia de clase alta y la otra, Anna, es criada por campesinos miserables en una Alemania que ya albergaba el germen del nazismo. Pese a las diferencias, ambas familias comparten la determinación firme, aunque inexplicada, de impedir todo contacto entre las huérfanas. Pero, los holandeses cometen el error de ocultar las cartas nunca enviadas de Lotte en una caja, lo que oportunamente propiciará el primer reencuentro de las hermanas, ya veinteañeras.

Para ese entonces estalló la segunda guerra y Anna sirve en casa de una baronesa que invita a toda una plana de oficiales nazis justo cuando llega de visita Lotte cuyo prometido es judío. Ahí vuelven a separarse, ahora con cierto resquemor en medio. Al respecto, unos inserts actuales muestran cómo Lotte, ya anciana, rehúye a quien se le presenta como su hermana en un spa. Es que, vueltos al pasado, comprobamos que Anna se casó con un soldado nazi, en realidad, un conscripto austríaco reclutado a la fuerza. Pero Lotte (cuyo novio ha muerto en Auschwitz) desconoce ese detalle hasta el final de la película.

Aunque hay mucho más, con esto es suficiente para ilustrar el cúmulo de lugares comunes -muchos de ellos seguramente verídicos, desde luego-de esta obra estéticamente muy cuidada, correctamente ambientada y con algunas buenas actuaciones. Tanto la Lotte joven como la anciana están a cargo de dos actrices (Thekla Reuten y Gudrun Okras), que hacen más llevadera la tragedia sin matices que interpretan, así como la película misma que, por cierto, estuvo nominada al Oscar a la mejor en lengua no inglesa en 2002.

Dejá tu comentario

Te puede interesar