Un grupo de vándalos destroza el dragón de Gaudí del Parque Güell

Espectáculos

Con unas palas de hierro, un grupo de tres jóvenes ha golpeado el dragón del Parque Güell, causando pequeños desperfectos en la trompa y en el lomo, según ha explicado Imma Mayol, presidenta del Instituto Municipal de Parques y Jardines.

Los vecinos del Parc Güell avisaron de los hechos ayer, momento en que se produjo el acto vandálico. De esta manera, la policía pudieron detener a uno de los presuntos agresores.

La tercera teniente de alcalde de Barcelona ha dicho que se trata "de un acto de vandalismo totalmente rechazable". "Es incomprensible que se pueda agredir una obra como la de Gaudí", ha manifestado Mayol.

En este sentido, ha expresado la voluntad del Ayuntamiento de personarse como acusación particular contra la persona detenida.

Por otra parte, la escultura será rehabilitada inmediatamente. "Tenemos parte de los materiales para repararla", ha explicado Imma Mayol. La presidenta del Instituto Municipal de Parques y Jardines también ha declarado que se ha reforzado la seguridad en el Parc Güell y que estos actos "son hechos puntuales."

  • Un ícono de Barcelona

    Punto de visita obligada para los turistas, el Parque Güell fue uno de los muchos encargos que Gaudí recibió a finales del siglo XIX del empresario, político y miembro de una prestigiosa familia de la alta burguesía catalana, Eusebi Güell.

    En esta ocasión, el encargo, que Gaudí pudo completar en 1914, consistía en transformar una extensa finca rocosa y con desniveles del norte de Barcelona en una zona residencial, imitando el modelo inglés de ciudades-jardín.

    Este proyecto, previsto para 60 viviendas unifamiliares, acabó siendo un fracaso comercial, ya que sólo se vendieron dos viviendas, por lo que años después se convirtió en un parque público de Barcelona.

    A la llegada al Parque, en el centro de una doble escalinata, el enorme dragón que ahora ha resultado gravemente dañado da la bienvenida a los visitantes, haciendo gala del revestimiento que tantas veces utilizó Gaudí en sus obras: baldosas rotas de forma irregular, que se acomodaban perfectamente a las superficies curvas que creaba el genial arquitecto.

    Erigido en una de las imágenes más populares de Barcelona, el ahora herido dragón de Gaudí se ha convertido en uno de los objetos más reproducidos para los turistas, ya sea en postales, pósters, camisetas o pequeñas piezas de porcelana.
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