Al frente de un septeto, que hace sonar como una gran orquesta, la espectacularidad de siempre y un repertorio de clásicos, Mariano Mores trajo a la calle Corrientes su show premiado en el verano.
«Una vida para el tango». Actuación de Mariano Mores (piano, dir.). Con A. Falasca (teclados), G. Mores (voz, teclados), F. Romano (contrabajo), J. Scaffino (violín), T. Giannini (bandoneón), I. Riccio (batería), S. Mores y D. Cortés (voz) y parejas de baile. (Teatro Astral, de jueves a domingos.)
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Además de su incuestionable talento, a los 87 años, Mariano Mores es un prodigio de vitalidad y entusiasmo. Volvió una vez más a la calle Corrientes con un espectáculo, a razón de cuatro noches por semana, hasta fin de mes -o quizá, algo más-para alegría de una gran cantidad de seguidores que disfrutan con cada nueva actuación. «Una vida para el tango», que ahora presenta al público porteño, recibió varios premios; entre ellos el Estrella de Mar del último verano marplatense. Mores, enorme compositor y pianista inigualable, es un clásico de la música popular argentina. Ahora se pone al frente de un septeto -un contrabajo, un violín, un bandoneón, una batería, dos teclados y, naturalmente, su piano-que hace sonar como si fuera una gran orquesta. Porque a pesar del formato de cámara, y con la ayuda de la tecnología, no resigna nada de su estilo: se escuchan los coros mixtos, las grandes filas de cuerdas, los vientos y la espectacularidad que lo ha caracterizado desde sus comienzos. El repertorio, como no podría ser de otra manera («el público me mata si no lo hago», suele repetir el músico), retoma también la línea de los clásicos. Y a lo largo del show se escuchan piezas inolvidables, suyas o de otros grandes autores y compositores, como «Una lágrima tuya», «Tanguera», «La cumparsita», «Uno», «Garufa», «Cuartito azul», «Canaro en París», «Taquito militar», «Porque la quise tanto», «Cafetín de Buenos Aires», «Adiós pampa mía», etc. Su hija, Silvia Mores, su nieto Gabriel Mores -responsable también de uno de los teclados-y Daniel Cortés son los encargados de ponerle voz y poesía a varios de los títulos. Cuatro parejas de baile juegan momentos diversos, desde los tradicionales pasos de tango hasta cuadros más elaborados como el que muestra el paso del gaucho al compadrito porteño. Y no falta el toque emotivo, en los videoclips -con la historia de Mores, y con imágenes de su familia y de sus amigos-y en las evocaciones a su hijo Nito Mores y a Carlos Gardel, a quien Mores «acompaña» en el tango «Volver», tecnología mediante. Uno de los números más celebrados de sus últimos espectáculos.
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