Una familia disfuncional, de Urquiza al Picadero

Espectáculos

Antes de la pandemia la obra se representaba en el living de los vecinos del 25 de Mayo.

¨Solo llamé para decirte que te amo¨, el tema de Stevie Wonder para la banda sonora de ¨Una chica al rojo vivo¨, con Gene Wilder, da nombre a esta obra y musicaliza en tres diferentes versiones una historia que nada tiene que ver con la comedia de los ´80. La obra fue concebida por el dramaturgo y director Nelson Valente junto con el Banfield Teatro Ensamble, grupo que fundó y se afianzó con ¨El loco y la camisa¨. Su estreno fue resultado de un proyecto del Complejo Cultural 25 de Mayo, que presentaba obras en casas de los vecinos de Villa Urquiza que quisieran convertir su hogar en un teatro por una noche, algo impensado en pandemia. La obra pasó por Timbre 4, el Festival de Teatro Independiente y se repuso en noviembre en El Picadero.

La sala habilitada al 50% del aforo luce bastante poblada, más teniendo en cuenta que se representa los martes, y a diferencia de lo que ocurría durante las primeras semanas de regreso al teatro con muy pocos espectadores por función. Antes del comienzo se recuerda que el barbijo debe quedar colocado durante toda la función y hasta se habla de la manera correcta de hacerlo, cubriendo nariz y boca. En los cines, por estar permitido sacárselo para comer, el público permitido llega a 30%, ya que las cadenas optaron por pochoclo y menos aforo.

Los diferentes ambientes de las casas donde se hacía la obra originalmente incidieron en la concepción de la puesta, dando lugar a un dispositivo que amplía el espacio escénico y escapa a los límites del escenario, transformando aquello que ocurre fuera en algo tan o más central de lo que vemos en escena.

La historia gira en torno a una mujer, interpretada por la notable Mayra Homar, que sostiene económica y emocionalmente a una familia integrada por su parasitaria hermana, su no menos dependiente madre y sus hijos mellizos mantenidos pese a tener edad para trabajar y estudiar. También hay cabida para la inmadura novia de uno de los ellos.

En este entramado se construyen múltiples vínculos, aunque todos enclenques, para una fuga de la perturbadora simbiosis. El público espía en estado de perturbación, aturdido de gritos, discusiones inconducentes pero en las que se adivina alguna clase de amor. Con eje en la agobiada protagonista, la familia se transforma con un llamado telefónico de un antiguo novio que vino de México.

La familia que no se elige, aquella que avergüenza o de la que todos esperan salir expulsados es el tema central sobre el que se funda esta divertida pero angustiante comedia dramática. La única objeción radica en el personaje de la abuela y madre de la protagonista, demasiado joven para ser creíble, además de estereotipada y con más clichés de lo deseable. Recuerda al insuperable abuelo marihuanero de ¨Pequeña Miss Sunshine¨, pero queda a medio camino.

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