5 de agosto 2008 - 00:00

Una insólita subasta

Una insólita subasta
La chilena Falabella inauguró un inusual método -al menos para la Argentina- de desprendersede mercadería que se suelen exhibir en salones de venta: la subasta pública. El pasado fin de semana se deshizo de televisores, plasmas, LCD, notebooks, heladeras, lavarropas y otros electrodomésticos con la ayuda de un martillero que los vendió al mejor postor.

El remate convocó a un par de miles de porteños que fueron a Parque Norte en busca de una ganga. No todos la encontraron: a pesar de ser artículos usados, sin caja y -en algunos casos- con algún raspón o pequeñas roturas, los bienes más buscados (televisoresde pantalla plana y LCD) se vendieron a valores muy cercanos a los de mercado. Se sabe, sin embargo, que esta clase de eventos (y sin dudas a eso apostó el grupo chileno) genera una especie de ilusión colectiva de que se está obteniendo una bagatela cuando en realidad, si se considera que los artículos -además- se venden sin garantía, la misma dista mucho de ser real. La maratón se extendió hasta bien pasada la medianoche del domingo, cuando ya quedaban pocos artículos para vender pero casi ningún interesado.

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