El primero de los conciertos de la Orquesta Filarmónica de Israel fue, como se esperaba, un acontecimiento artístico de gran convocatoria. El carisma de Zubin Mehta, con gestualidad más atenuada en relación a otras presentaciones, es un atractivo irresistible y garantía de brillo musical.
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La obra de presentación fue «El mandarín Maravilloso». La Suite para orquesta del compositor húngaro Bela Bartok es una partitura para orquesta de virtuosos y músicos atentos, para afrontar los giros inesperados, la compleja rítmica, abundantes cambios de tonalidad y una dinámica a la que los filarmónicos israelíes respondieron con solvencia hasta el luminoso final. Destacada participación de los clarinetistas y el pianista argentino Francisco Votti, invitado a integrar el orgánico, al que se integró luego el percusionista Ernesto Ringer.
Siguieron con el Concierto N° 1 en Mi Bemol Op. 11 de Richard Strauss, una obra de juventud alejada de la producción evolucionada del autor de «Salomé» o «Elektra» y más bien está enrolada en el último clasicismo. En este caso, la orquesta y el director lograron hacerla un poco más interesante de lo que es en su débil esencia, porque tampoco el cornista James Cox es una maravilla. Es lícito reconocer su exacta afinación y dominio de la técnica del complicado instrumento, pero al estar atento a esos dos componentes, el discurso salió en un plano parejo.
En los cuatro números de «Scheherezade» Op. 35 de Rimsky Korsakof la Orquesta Filarmónica de Israel exhibió todo su potencial, riqueza de matices y ajuste en las diferentes secciones, con especial emotividad en el pasaje dedicado al Príncipe Kalender. Bellísimos los solos del violinista Ilya Konovalov y la arpista, así como las intervenciones de las maderas.
Distendida y elegante la versión del vals de «El lago de los cisnes» de Tchaicovsky, y definitivamente sensacional la danza final de «Dafnis y Chloe» de Maurice Ravel, un vértigo para el asombro por las transparencias y la contundencia rítmica.
Luego de los dos conciertos para el Mozarteum Argentino, mañana la Orquesta Filarmónica de Israel ofrecerá un tercero, también en el Colón, pero esta vez organizado por la agrupación benéfica «Unidos y Solidarios». Ejecutarán la Sinfonía N° 1 en Do Mayor, Op. 21 y la Sinfonía N° 9 en Re Menor, Op.125, de Beethoven que sumará las voces de Paula Almenares, Cecilia Díaz, Darío Volonté y Luis Gaeta y el Coro Polifónico Nacional preparado por Darío Marchese.
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