Virginia Lago presenta una pieza sobre Lorca

Espectáculos

M añana, a las 20, se estrena en la Sala Caviglia del Teatro Nacional Cervantes el espectáculo «El ángel», inspirado en la vida y la obra de Federico García Lorca y protagonizado por Virginia Lago y el compositor y guitarrista Marcelo Alvarez. Según la actriz, uno de los principales objetivos de esta propuesta, codirigida por Daniel Marcove, es exaltar la alegría y enorme creatividad del poeta en contraste con su oscura muerte ocurrida en 1939, durante la Guerra Civil Española. «El ángel» ya fue estrenado en gira, en distintas ciudades del interior del país y acaba de recibir en Montevideo el premio «Florencio Sánchez» otorgado por la Asociación de Críticos del Uruguay.

Periodista: Usted ya realizó varios espectáculos relacionados con poetas.


Virginia Lago:
Sí, el primero que hice fue «Vivir en vos» sobre textos de María Elena Walsh, con dirección de Rubens Correa y Javier Margulis. Con esa obra recorrí el país entero. Después siguieron dos espectáculos sobre Jorge Luis Borges: «Borges un rostro en el espejo», dirigido por Héctor Giovine y «Borges Buenos Aires» con dirección de Roberto Mosca. También hice «El canto general» de Pablo Neruda dirigida por Onofre Lovero.

P.: ¿Cómo armó este nuevo espectáculo?


V.L.:
Hace 3 años, cuando se cumplieron cien años del nacimiento de Lorca, me llamaron para leer unos poemas en la Feria del Libro y como querían un espectáculo de hora y media decidí hacer algo más importante que un recital. Ese fue el germen de este proyecto. Yo ya había investigado mucho con Jaime Kogan cuando hice «Mariana Pineda» y también por gusto personal porque soy hija de españoles y a mi papá siempre le gustaba recitar «La casada infiel», que por supuesto incluyo en el espectáculo como un homenaje para él. Trabajé muy intensamente con el músico Marcelo Alvarez, porque como todos saben Lorca era un gran pianista y un gran buceador de la música popular española que luego transcribió con la ayuda de Manuel de Falla. Su trabajo podría compararse con el que hizo Violeta Parra en Chile o nuestra querida Leda Valladares con el folklore argentino.

P.: ¿Y respecto del material biográfico?


V.L:
Nos resultó de gran utilidad la biografía de Ian Gibson y, sobre todo, la de Alfredo de la Guardia que cuenta muy poéticamente la vida de Lorca: su infancia, su pueblo, su mágica relación con la naturaleza, su madre, sus amigos... En el espectáculo todo está muy entrelazado y Marcelo Alvarez tiene un rol tan protagónico como el mío. Estamos vestidos iguales, de blanco como le gustaba vestir a Lorca, porque somos las dos caras de la misma persona en la que se unen el músico y el poeta.

P.: ¿Cómo organizó este recorrido por el universo lorquiano?


V.L.:
Contamos con muchísimo material: conferencias, testimonios de grandes poetas como Neruda, Miguel Hernández o Rafael Alberti y una enorme cantidad de correspondencia. Y todos coinciden en destacar la alegría de Federico, su deslumbrante carisma y magnetismo. Allí donde él estaba había alegría. Todo el mundo recuerda su apasionamiento, cómo tocaba el piano, cómo cantaba o recitaba poemas en un ambiente artístico de gran efervescencia. Vivió en una época impresionante. Y de repente esa muerte tan salvaje e inexplicable que cobra por víctima a un ser tan extraordinario y vital... Fue algo que me pegó muy fuerte. No es que yo no lo supiera antes, obviamente, pero al meterme tanto en su vida aprecié ese terrible contraste con más claridad y eso fue lo que me decidió a contar el espectáculo desde allí. Más allá de las canciones, poemas y fragmentos de sus dramas que se escuchan en el espectáculo creo que en «El ángel» está presente su espíritu y también lo más brillante de su pensamiento, porque también hemos incluido algunos pasajes de sus conferencias y realmente son extraordinarias. Lo que sostiene el espectáculo es que su pensamiento y su obra siguen estando vivos entre nosotros.

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