"Vivo como la gente en los tiempos de peste medieval"

Espectáculos

"Vivo en Colombia como en los tiempos de peste en el medievo, con temor a la muerte, pero con ansiedad por vivir y escribir", confía Héctor Abad Faciolince, uno de los autores más destacados del grupo de «nuevos escritores colombianos». Faciolince visitó la Argentina para presentar su nueva novela, «Angosta». Diálogamos con él.

Periodista:
¿Qué es «Angosta»?

Héctor Abad Faciolince: Una ciudad que imaginé una vez que me invitaron a Berlín y vi esa ciudad partida por el Muro. Luego hice un viaje a Israel, y me dí cuenta de algo fundamental, lo muros antes eran para que la gente no pudiera salir, los nuevos son para que la gente no pueda entrar, para que los que tienen miedo se defiendan de gente que, como en tiempos medievales, es transmisora de la peste. Comprendí que nuestras ciudades, yo vivo en Medellín, por el ambiente de terror que vivimos, funcionan con estos nuevos muros que se erigen para defenderse de la masa de miserables y desesperados. Norte y sur de Bogotá son ciudades completamente distintas. En Medellín se toma el subte en un barrio que parece un buen barrio de Buenos Aires y se llega a uno que parece africano, se pasa del primer mundo al más atrasado. Eso ocurre en Rusia, en Irak, en el mundo entero. «Angosta» reproducees ese clima, el ambienteen el que he vivido y he crecido. Es esa ciudad partida y esquizofrénica la que mis personajes recorren.


P.:
¿Por qué el hotel donde viven se llama La Comedia?

H.A.F.: Es un homenaje a Dante: la ciudad está partida como los tres sectores de la Divina Comedia. Esta es una comedia laica. Allí viven personas que se relacionan con las del barrio alto, Paradiso, y las del barrio bajo. Esto en Medellín tiene una correspondencia geográfica precisa.


P.:
¿ Angosta es una ciudades imaginaria cómo Yoknapatawpha en Faulkner, Santa María en Onetti, Macondo en García Márquez?

H.A.F.: Eso no se había vuelto a hacer. Había pasado de moda. Quise retomar esa tradición, que también es la de «La Regenta», de Clarín, con La Vetusta. Hablar de una ciudad real tiene el compromiso de que se va a ser fiel a la realidad, una ciudad imaginaria da muchísima libertad. En Angosta todo puede pasar.


P.:¿Participa
de los nuevos escritores colombianos que cuestionan a García Márquez?

H.A.F.: Es normal que personas de una generación posterior a García Márquez tuvieran comentarios de tipo parricida. Yo lo leo con inmensa tranquilidad y placer. Tiene una gracia infinita, se va a seguir leyendo durante siglos. Hizo algo muy bueno por todos los escritores colombianos: es muy difícil que crean, en Europa o en Estados Unidos, que en esta miseria del mundo se puede producir algo que vale la pena. García Márquez abrió puertas, dijo a europeos y norteamericanos: también en esta esquina oscura y violenta del mundo se puede producir gran literatura. No podemos sino estar agradecido con él.


P.:
En su novela es crítico con Vargas Llosa...

H.A.F.: Pero con cariño. Tarde o temprano le darán el Nobel, ha luchado por él toda la vida. Es un maestro de la técnica narrativa.Y empezó a ser liberal antes que muchos de los que dejaron la izquierda. Tuvo una visión inteligente e importante.


P.:
Usted dedicó un ensayo a cuestionar a Pablo Coelho...

H.A.F.: Muchos jóvenes empiezan a leer por Coelho y, por ahí, luego, pueden pasar a algo menos malo. Como gimnasia ocular esta bien. Leí sus obras con cuidado porque no podía ser que vendiera millones de ejemplares. ¿Qué hay ahí? Mercadeo, recetas del cuento infantil y cierto gusto por lo esotérico, que en este período de abandono de la religión algunos sienten como nostalgia de antiguos misterios. Coelho explota esto con habilidad, el resultado son libros de una cursileria y de una banalidad sin limites.


P.:
¿Por qué ha escrito novelas tan variadas?

H.A.F.: Hay escritores y pintores que toman un filón y lo siguen toda su vida fielmente. Los dos grandes artistas de Colombia, García Márquez y Botero tomaron un filón y fueron fieles a su poética.A otro tipo de artistas les interesa el experimento, la renovación, la búsqueda de caminos distintos. Me aburre profundamente seguir haciendo lo mismo, cada libro quiero que sea una aventura distinta. Nunca había escrito nada que fuera abierto, polémico, político hasta «Angosta». Mis otras novelas eran más íntimas, se desarrollaban casi en habitaciones cerradas, ésta caminando una ciudad, viéndola, y escapando al final a Buenos Aires, como la ciudad aún abierta.


P.:
¿Sintió la influencia de Borges y Cortázar?

H.A.F.: En la adolescencia sentí veneración por Cortázar. Fue tan importantes para mi que nunca quise releerlo por miedo a perder ese encanto que sentí, fue una de las grandes causas que me hizo enamorar de la literatura.


P.:
¿Y Borges?

H.A.F.: Con su inteligencia puso a la literatura latinoamericana en un nivel que nunca había alcanzado y que difícilmente volverá a alcanzar.


P.:
¿Cómo ve a los nuevos escritores colombianos?

H.A.F.: No me gusta hablar de «los nuevos». La escritura no es como en el deporte, o con las actrices y las modelos que a los 30 años ya están acabados. Afortunadamente tenemos grandes viejos que siguen escribiendo grandes novelas: Mutis, García Márquez,Vallejo. El nuestro es un país terrible, pero que nos da el sentimiento de que la vida es lo mejor que hay, que la oportunidad para vivirla es breve, precaria, acaba en cualquier instante. Vivo como imagino que vivían las personas durante el medievo, en tiempos de peste, con un gran temor a la muerte pero con gran ansiedad por vivir intensamente.


Entrevista de Máximo Soto

Dejá tu comentario