17 de septiembre 2004 - 00:00

Wortmann: "Todo cineasta europeo quisiera probarse en Hollywood"

Sönke Wortmann vino a presentar «El milagro de Berna», un film que evoca el triunfo alemán en el Mundial de 1954.
Sönke Wortmann vino a presentar «El milagro de Berna», un film que evoca el triunfo alemán en el Mundial de 1954.
Con la comedia «El milagro de Berna» empezó ayer, en el Village Recoleta, el IV Festival de Cine Alemán, esta vez con 21 títulos, entre ellos «Septiembre», de Max Färberböck, la biográfica «Lutero», el drama de Margarethe von Trotta, «La calle de las rosas» (la lucha de mujeres alemanas por proteger a sus esposos judíos cuando el nazismo), «La puerta del paraíso» (comedia sobre inmigrantes extracomunitarios esperando en un aeropuerto), «El centro» (documental humorístico sobre la propia Europa), y una nueva versión del clásico infantil «Emilio y los detectives». Charlamos con Sönke Wortmann, ex futbolista que sabe elogiar a Mario Kempes y al pibe Andrés Dalessandro («uno de los mejores del fútbol alemán, pero no sé si está en el club correcto»), y actual cineasta, cuyo film «El milagro de Berna» evoca el triunfo alemán en el Mundial de 1954.

Periodista:
¿Es cierto que antes de hacer esta película usted dirigió a Tom Berenger,Rod Steiger y Burt Reynolds en una comedia hollywoodense?

Sönke Wortmann: Si, «The Hollywood Sign». Fue una pequeña experiencia, una incursión breve, porque quiero seguir filmando en Alemania, y en alemán. Pero así como todo futbolista europeo quiere probarse en Italia, también todo cineasta quiere probarse en Hollywood, aunque sea una vez. Me divertí mucho, la gente es muy profesional, pero rige el star-system, y ellos lo saben y se aprovechan.A veces, en vez de la película, sólo pareciera importarles quién tiene el trailer más grande. Son vanidosos.


P.:
¿No lo son también los futbolistas?

S.W.: Algunos profesionales. Pero en mi película trabajé con semiprofesionales, como eran aquellos que ganaronel Mundial de Suiza 1954. Esos en realidad eran amateurs, todos trabajaban en alguna cosa, y no cobraban ni un premio por gol. Cuando salieron campeones mundiales, apenas recibieron un reloj.


P.:
¿Fue el primer triunfo de Alemania después de haber perdido la guerra?

S.W.: Más que eso. ¡Por primera vez dejaban jugar a Alemania después de la guerra! Porque en Brasil 1950 no tuvo permitido jugar. Y Alemania fue con menos chance que Corea del Sur. En las eliminatorias perdió 8 a 3 contra Hungría, que estaba invicta desde hacía cuatro años, y en la final le ganó 2 a 1, con un gol en el minuto 83. Por eso, decimos que fue un milagro. Ayudado, quizá, por las zapatillas de tapones atornillables que acababa de inventar para la selección el zapatero Adi Dassler (de acuerdo al estado de la cancha, proveía tapones más largos o más cortos).


P.:
Antecesor del milagro económico. Creí que el milagro fue que el chico protagonista entrara al estadio sin que nadie lo viera.

S.W.: Eso pasa en el cine, es la parte ficcional. Porque la película no habla sólo de fútbol,sino sobre todo de cómo vivían muchas familias entonces, cómo era la relación entre padres e hijos (de paso, los intérpretes son padre e hijo también en la vida real, por eso se les nota un aire de familia), y cómo teníamos impuesto el sentido de la disciplina, algo que recién empezó a cambiar con la generación del '68, aunque no demasiado.


P.:
Volviendo a los jugadores de su película...

S.W.: Debí ponerlos, porque en Alemania, y pienso que también en Argentina, todos saben cómo se mueve un jugador. Eso los actores no lo logran. Entonces tomé jugadores, y les enseñé a actuar. Ellos tienen a su cargo la escena del partido, que hicimos en planos cerrados, para remarcar lo que pasaba por sus cabezas. Y usamos la cancha original, con capacidad para 50.000 espectadores, sólo que pusimos 250 extras, en una parte y otra, y luego los multiplicamos con la computadora. Otro milagro. Lo bueno, es que todos los mayores de 60 años quedaron gratamente sorprendidos. Lástima que el autor del triunfo, Helmut Rahn, muriera dos meses antes del estreno.


Entrevista de Paraná Sendrós

Dejá tu comentario

Te puede interesar