Mientras el mundo centra su atención en Davos y las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a su búsqueda de adhesión a su territorio por parte de Groenlandia, en la otra parte del mundo, específicamente en Japón, una fuerte suba en las tasas de rendimiento de los bonos largos amenazaba con generar un efecto cadena en la deuda soberana global.
Golpe a los bonos de Japón: por qué la fuerte suba sus tasas puede cambiar el equilibrio de la deuda global
El importante incremento de los rendimientos en los títulos japoneses volvió a poner al país asiático en el centro de la escena financiera global. Se da en un contexto de tensiones fiscales y cambios en la política monetaria que ya empiezan a impactar sobre los flujos de capital y la deuda soberana internacional.
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Bessent relativizó el sell off de los bonos de EEUU: "Desafiaría la lógica"
Japón entró nuevamente en el radar de los analistas internacionales.
Es que el martes Japón entró nuevamente en el radar de los analistas internacionales, ya que se produjo “una venta masiva de bonos soberanos, en medio de la convocatoria a elecciones anticipadas y de las preocupaciones fiscales”, explicaron desde Cohen Aliados Financieros, situación que presionó al alza los rendimientos largos y contagió negativamente al resto de los mercados de renta fija. El retorno del bono a 40 años se disparó en la jornada previa hasta 4,215%, el nivel más alto registrado.
De hecho, la turbulencia se propagó a los mercados globales y fue el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, quien dijo que los movimientos habían afectado a los bonos del Tesoro norteamericano y confirmó que había hablado con su par japonés.
“Cuando un activo de renta fija baja su valor de mercado, si bien la tasa de renta y sus condiciones de amortización no se modifican, la realidad es que al poder adquirir un bono a un precio más barato, automáticamente aumenta la rentabilidad de la inversión al comprar ese activo a un precio más bajo”, detalló Emilse Córdoba, de Bell Bursátil, en charla con Ámbito.
No obstante, aclaró que “si un Gobierno comunica el aumento de deuda pública, el riesgo es mayor”.
Japón: qué disparó la suba de tasas y cómo puede impactar en los mercados
Una de las medidas que más inquieta a los inversores sobre la administración de Japón es la iniciativa de aliviar por un período de dos años la carga impositiva del 8% sobre los alimentos. El mercado interpretó que esto podría deteriorar aún más las cuentas fiscales japonesas y reforzar las presiones inflacionarias, en un contexto de elevada deuda pública.
Gustavo Martin, economista en Balanz, resaltó además que el contexto en el que se produce no es menor, ya que EEEUU presenta un déficit fiscal elevado de 6,4% para 2026, creciente hacia 2030, y una deuda soberana que se encuentra en 120% del PBI, según datos del FMI, mientras que en Japón la deuda del Gobierno Central está en 236% del PBI y su déficit se pronóstica en 3%.
“El movimiento del martes se concentró en el tramo largo de la curva. Ese salto respondió a la creciente incertidumbre sobre el path fiscal de una economía altamente endeudada luego de las declaraciones de la primera ministra Takaichi”, explicó a Ámbito el analista de PPI, Martín Cordeviola.
El especialista agregó que el escenario podría haber sido distinto según el plazo afectado. “Una suba en el tramo corto de la curva de bonos japoneses suele responder a expectativas de política monetaria -un factor que vuelve a estar en foco este viernes, con la reunión del Banco de Japón (BoJ), para la cual el consenso espera que la tasa se mantenga sin cambios-”, detalló. En ese caso, sostuvo, el impacto sí sería directo sobre las estrategias de carry trade a nivel global.
En cuanto a cómo afectan rendimientos más elevados, Cordeviola detalló que la suba en el rendimiento de los bonos de Japón altera el balance riesgo-retorno para los grandes inversores institucionales japoneses que gestionan carteras relevantes en deuda global.
“En este escenario, se reduce el atractivo relativo por Treasuries y hay un mayor incentivo para que los flujos se dirijan hacia Japón, lo que tiende a apreciar el yen. Esto retroalimenta aún más el trade de vender títulos de EEUU y comprar bonos japoneses”, añadió el experto.
“En la medida en que el mercado japonés gana pendiente, el tramo largo de los bonos eleva el piso para el resto de las curvas soberanas desarrolladas. No solo porque el mercado mire a Japón, sino también porque los inversores japoneses son compradores relevantes en los tramos medio y largo de los Treasuries. Cuando mejora el retorno doméstico, cambia la relación riesgo-retorno y el apetito por los bonos estadounidenses tiende a aflojar”, completó.
Por su parte, Córdoba aportó: “Más allá de las declaraciones de calma y de las posibilidades de recompra de estos bonos, lo importante es hacer seguimiento de las acciones que tome el gobierno de Japón”. “Al resultar el riesgo más alto, hay un intento de ingreso masivo en activos de refugio de valor y la suba del precio de mercado de esos activos podría resultar lo más probable en el corto plazo”, agregó.
La mirada se centra ahora en el Banco de Japón
La suba de tasas se vio exacerbada por perspectivas de política fiscal expansiva en Japón, al tiempo que el Banco Central de ese país se encuentra en pleno ciclo de suba de la tasa de política monetaria, explicó el experto de Balanz.
La próxima Reunión de Política Monetaria del Banco de Japón se celebrará los días 22 y 23 de enero de 2026, y se espera un anuncio al final de dicha reunión. El Banco de Japón viene de haber elevado los tipos de interés el mes pasado, que ahora se ubican en 0,75%, lo que ya supone un cambio drástico para Japón, al tratarse de la tasa más alta desde 1995.
Si bien tanto la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, como el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, hicieron declaraciones para calmar a los mercados, “es necesario que el gobierno japonés tome medidas concretas que sirvan para contener esta suba y además estabilizar al yen”, explicó Martin, de Balanz.
Es que, de continuar esta dinámica, los rendimientos de los bonos japoneses seguirían elevados, lo que podría erosionar gradualmente el atractivo del carry trade con yenes, debido a la reducción del diferencial de tasas frente a otras divisas.
“Esta semana el BoJ estará licitando deuda a tasa fija a 20 años, en una licitación clave para monitorear el apetito de los inversores en mercados primarios, en un contexto de tasas presionadas al alza”, aseguró Francisco Prieto, analista de research y estratega para mercados internacionales en IEB.
Y cerró: “La presión fiscal se intensificó luego de que tanto el oficialismo como la oposición impulsaran recortes al impuesto al consumo -incluido un posible alivio al impuesto a los alimentos- de cara a las elecciones anticipadas, lo que disparó las ventas de bonos japoneses y llevó los rendimientos a máximos de décadas. En conjunto, el riesgo de una política fiscal más expansiva, independientemente del resultado electoral, refuerza la narrativa de un cambio estructural en el mercado japonés, con implicancias para los flujos globales de renta fija”.
Cómo es el carry trade entre yenes y bonos del Tesoro de EEUU
El carry trade consiste en financiarse en una moneda de baja tasa de interés para invertir en activos que ofrecen mayores rendimientos, aprovechando el diferencial de tasas. Sobre este punto, Matías Waitzel, socio en AT Inversiones, explicó que durante años el yen funcionó como moneda de fondeo global, gracias a tasas cercanas a cero y baja volatilidad. “Los inversores se financiaban en yenes para comprar activos de mayor rendimiento, principalmente bonos del Tesoro de EEUU. Mientras el diferencial de tasas fue amplio y el yen se mantuvo estable o débil, el esquema funcionó sin sobresaltos”, señaló.
Sin embargo, advirtió que la suba de rendimientos en los bonos japoneses altera ese equilibrio. “Si el mercado empieza a percibir que el costo de fondeo en yenes sube de manera más estructural, el carry trade pierde atractivo. El primer canal de ajuste suele ser la venta de Treasuries, lo que presiona al alza las tasas en EEUU y puede generar un efecto dominó sobre otros activos financieros”, concluyó.




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