Periodista: Ganó Donald Trump. Sin discusión. Wall Street lo supo un mes antes. ¿Qué cambia, entonces, para los mercados?
Victoria de Trump en EEUU: la bolsa de Nueva York tenía razón, ¿y ahora, qué, Gordon Gekko?
Ganó Donald Trump. Sin discusión. Wall Street lo supo un mes antes. ¿Qué cambia, entonces, para los mercados? Gordon Gekko responde todo.
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La bolsa de Nueva York tenía razón, ¿y ahora, qué, Gordon Gekko?
Gordon Gekko: Wall Street no sabía el resultado. Pero, apostó a favor de Trump y acertó. ¡Chapeau! Clic, caja.
P.: ¿No cambia nada, entonces?
G.G.: Mire los precios y verá cómo cambia.
P.: Las tendencias son las mismas, se acentúan con el hecho consumado. Las acciones, las tasas largas y el dólar. Todo reacciona fuerte para arriba. Bien la Bolsa. Y los bonos, complicados. Nada nuevo bajo el sol, ¿pero un sol más intenso?
G.G.: Tachamos el escenario más temido por lejos: no saber quién ganó la elección. Se evitó una agonía. Esa es la novedad. El VIX – la medida de la volatilidad implícita esperada en el mercado de acciones – se cayó 20%.
P.: El triunfo de Trump no es el fin del mundo.
G.G.: Y no porque sea irrelevante. Se definió la pulseada. Y con un mandato contundente del votante. A esta altura era lo mejor que podía pasar. Que hubiera un claro ganador.
P.: Los republicanos controlan el Senado. La vigilia quedó confinada a la Cámara de Representantes. ¿Cree que se despejará pronto?
G.G.: No.
P.: Y es un aspecto clave.
G.G.: Fundamental para saber qué agenda se podrá impulsar.
P.: No es lo mismo un Congreso repartido, que una barrida completa que además le dé a Trump el control de las dos Cámaras.
G.G.: Y a diferencia de la barrida de 2016, ahora no tiene disidencias en su propia tropa. Es el dueño y señor de su partido.
P.: Y no lo era en su primera presidencia.
G.G.: Trump no pudo enterrar el Obamacare porque no consiguió alinear al ala más radical de sus legisladores. A pesar de que todos estaban fervorosamente en contra del plan de salud. Este Trump, si se queda conn la Cámara de Representantes, será mucho más poderoso. No están los revoltosos del Tea Party imponiendo condiciones. Y la Corte Suprema, reformada por Trump en su composición, está hecha a su imagen y semejanza.
P.: No hay mejor defensa legal que un buen ataque. ¿Se acabaron sus tribulaciones en la Justicia?
G.G.: Es un efecto colateral previsible.
P.: Esta vez Trump podrá realizar su agenda. Tiene experiencia, la herencia de Biden es una economía envidiable… ¿Qué se le opone?
G.G.: La principal oposición ya salió al ruedo. Las tasas largas merodean la zona de 4,50% a diez años. Son un enemigo temible. Y la realidad de la bonanza económica le marca un límite. No tiene sentido estropearla.
P.: Desde ya.
G.G.: La ventaja es que Trump tiene la pelota de su lado. Él decide si acelera o no contra los obstáculos. Pero, no tiene ninguna necesidad de ir por ahí.
P.: ¿Qué es lo que va a sacrificar de todo lo que prometió? ¿Los aranceles, las deportaciones de inmigrantes ilegales, la baja de impuestos?
G.G.: Como su agenda está salpicada de contradicciones fuertes tiene que definir prioridades. Trump no quiere un dólar fuerte. Y ya consiguió todo lo contrario. Trump quiere que bajen las tasas de interés. Y la FED esta vez le va a dar el gusto, mañana mismo. Pero no podrá hacerlo por mucho tiempo más si no recalcula sus planes.
P.: Es difícil, entonces.
G.G.: Es fácil. Trump elige qué hacer. Es un hombre de negocios. Tiene que decidir cuál es su mejor negocio. Por supuesto, debe comprender bien cuáles son las consecuencias de sus actos. Aunque el golpe avisa. Pero ya vimos en 2016 que no come vidrio, aunque se equivoque. Está claro que es un amante de los aranceles, aunque no parezca entender quién los paga. No es China sino los propios estadounidenses. Si nunca le puso un arancel a los i-phones ni a los productos electrónicos de uso más popular…
P.: … Es porque en el fondo lo comprende muy bien.
G.G.: Sabe lo que hace y ahora tiene experiencia de gobierno. No es Einstein, tampoco. Hay que ponerse tres veces un casino de sombrero. Pero es muy listo. Él salió siempre indemne. Construyó una marca. Multipropósitos. Exitosas desde los bienes raíces hasta la política. A mí me parece que la mejor manera de sacarle provecho a la herencia de una economía que es hoy la envidia del mundo y a la par mantener viva la mística de su agenda política es darle a Elon Musk un papel relevante en el gobierno. La agenda de Trump es inflacionaria y la FED tarde o temprano deberá salirle con los tapones de punta. Como nos avisan ya las tasas largas. Musk debería ser el antídoto cortando el gasto público y dándole un mayor espacio a la tecnología.
P.: Eso también fue parte de la campaña. Por qué no ejecutarlo.
G.G.: Porque Trump no hace beneficencia para terceros. Y menos para que le hagan sombra. Y Musk es también un jugador muy listo. No lo va a subestimar. Sabemos que Trump no tiene reelección. Y de algún modo está condenado, aun si su gestión es muy exitosa, a ser un pato rengo. Pero no desde el vamos. Repase toda su historia. No solamente lo más glamoroso. No se olvide de los hechos del 6 de enero, de la toma del Capitolio. Trump sabe pensar out of the box. Querrá buscarle la vuelta a su futuro para que no se trunque en cuatro años. Y desde ese punto de vista, quizás compartir cartel no le resulte interesante.




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