Hoy se cumplen 52 años de la muerte de Juan Domingo Perón, ocurrida mientras ejercía su tercera presidencia en Argentina.
A 52 años de la muerte de Perón: los últimos días de su presidencia
El dirigente falleció por complicaciones cardíacas y renales, y su cuerpo fue velado durante dos días en el Congreso.
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Perón falleció mientras transitaba su tercera presidencia.
Su último gobierno comenzó en octubre de 1973 con el triunfo electoral de la fórmula que integraba junto a María Estela Martínez de Perón tras su regreso del exilio.
En esa etapa, Perón volvió a la conducción del Estado con una salud deteriorada y debió enfrentar las tensiones que había dentro del propio peronismo, el avance de la violencia y una economía deteriorada que condicionó la gestión.
El fallecimiento dejó el cargo en manos de Isabelita y abrió un período de inestabilidad institucional que, pocos años después, derivaría en la última dictadura cívico-militar en 1976.
Cómo fue el último gobierno de Juan Domingo Perón
El último gobierno de Juan Domingo Perón comenzó el 12 de octubre de 1973, cuando asumió su tercera presidencia junto a María Estela Martínez de Perón, conocida como Isabel. Su llegada al poder fue el resultado de un proceso político que se había iniciado con el fin del gobierno militar de Alejandro Agustín Lanusse y la convocatoria a elecciones generales tras años de proscripción del peronismo.
Desde el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 que lo derrocó de su segundo mandato, había permanecido en el exilio. Primero se trasladó a Paraguay y Venezuela, luego a República Dominicana y finalmente se estableció en España.
Durante esos 18 años mantuvo la conducción del movimiento peronista a través de emisarios y figuras intermedias, en un contexto en el que el partido político estaba prohibido en Argentina y sus dirigentes eran perseguidos o inhabilitados.
En el plano interno, el regreso del peronismo al poder no resolvió las tensiones acumuladas durante el período de proscripción. El gobierno de Héctor Cámpora, elegido en marzo de 1973, fue una transición impulsada directamente por Perón para habilitar su propio retorno.
Cámpora renunció poco después de asumir, junto con el vicepresidente Vicente Solano Lima, lo que permitió la convocatoria a nuevas elecciones en septiembre de 1973, donde triunfó la fórmula Perón–Perón.
Ya en el gobierno, enfrentó un escenario difícil. Dentro del movimiento convivían sectores enfrentados: por un lado, la derecha sindical y política vinculada a la conducción tradicional del Partido Justicialista; por el otro, organizaciones juveniles y armadas como Montoneros, que habían apoyado su regreso pero mantenían una fuerte confrontación interna.
A nivel económico, su gestión buscó estabilizar la inflación mediante acuerdos como el Pacto Social impulsado por José Ber Gelbard, entonces ministro de Economía, que intentaba contener salarios y precios. Sin embargo, el tenso contexto dificultó su implementación.
Sin embargo, su capacidad de conducción se vio limitada por su estado de salud, lo que lo llevó a delegar gran parte de la administración a su gabinete.
Los últimos días de Perón y su muerte
En sus últimos meses, la salud del presidente se deterioró de forma acelerada. Sufría problemas cardíacos y renales que se agravaron, sumados a episodios de infecciones respiratorias. Su actividad pública se fue reduciendo progresivamente y delegó cada vez más funciones en su entorno cercano.
El 1 de julio de 1974, el gobierno informó oficialmente su fallecimiento en la residencia de Olivos. La noticia fue comunicada en un contexto de conmoción general y dio inicio a un duelo nacional.
El cuerpo fue velado inicialmente en la quinta presidencial, luego trasladado a la Catedral Metropolitana y posteriormente al Congreso de la Nación, donde miles de personas desfilaron para despedirlo durante casi dos días.
La repercusión también fue internacional. El entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, expresó sus condolencias y destacó su papel como líder político de relevancia global, mientras otros mandatarios como Fidel Castro, Juan María Bordaberry y Hugo Banzer enviaron mensajes oficiales de pesar.
"En Lima, Nueva York, Brasilia, Roma, Washington y en casi todas las grandes capitales se rezaron misas in memorian del presidente muerto, y el propio papa Pablo VI le dedicó –el martes 2- la misa que celebró en la capilla privada del tercer piso del Palacio Apostólico del Vaticano", detalla el informe de Felipe Pigna en "El Historiador".
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