A cuatro años de la asunción de Francisco, cómo evalúan los religiosos su gestión

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El día 13 de marzo del 2013 a las 20:13, desde la vaticana plaza de San Pedro y ante los ojos del mundo, el cardenal Jean-Louse Tauran realizaba el esperado anuncio: "Habemus Papam", sentenciaba ante el clamor popular. Sin embargo, pocos eran los que auguraban el desenlace final, un remate que cambiaría la historia argentina: el elegido para reemplazar a Benedicto XVI fue Mario Jorge Bergoglio, conocido desde entonces como "Francisco I". A cuatro años de aquella jornada, ámbito.com dialogó con diversos actores de la Iglesia local para conocer sus opiniones sobre la máxima autoridad eclesiástica.

Para los argentinos, Bergoglio era una figura tanto política como religiosa de grueso calibre que había adquirido altos grados de exposición en el año 2010 durante el debate por la ley de Matrimonio Igualitario, proyecto al que el por entonces Cardenal de Buenos Aires se opuso de manera tajante confrontando abiertamente con el gobierno de Cristina de Kirchner. Apenas tres años después, el cónclave Vaticano lo elegía como el próximo Papa con 90 votos sobre los 115 posibles.

Entrevistado por este medio, el sacerdote Eduardo de la Serna, Coordinador del grupo "Curas en Opción por los Pobres", analizó el rol de Francisco desde su asunción hasta los días corrientes: "Durante los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, nuestras miradas eran tildadas de 'marxistas'. Con la llegada de Francisco y su ocupación por los pobres, ahora somos considerados ortodoxos. Eso nos da autoridad para hablar por 10 años más".



El párroco, que realiza su labor eucarística en la iglesia "Jesús el Buen Pastor" de la localidad de Quilmes, afirmó que las actitudes del Pontífice en favor de los más débiles sorprendieron "solo a aquellos que no lo conocían". "Desde luego que celebro que realice actos más cercanos a Pablo VI que a Juan Pablo II", analizó.

Sin embargo, De la Serna reclama modificaciones en el esquema eclesiástico: "Creo que la reforma de la Curia, que era una de las cosas que uno esperaba, todavía está en la nada. Si ha hecho cambios, pero hasta ahora la burocracia le ha impedido proseguir. Ese lugar es una mafia".

"Hay muchas palabras que son excelentes, pero espero algunas actitudes y reformas que los que están fuera de la Iglesia lo viven con más naturalidad. Como buen jesuita, Bergoglio es una persona que se cuadra dentro de lo que dice la autoridad, respetando su voto de obediencia. Muchas de sus actividades se desconocían hasta que se transformó el mismo en la autoridad", reflexionó De la Serna.

El padre Juan Isasmendi, en cambio, prefiere destacar al líder religioso por sobre el político: "Más que su liderazgo, elogio su paternidad. Es un Padre que envía, que da la vida y que trabaja todos los días por su Iglesia. Su paternidad es una luz en el mundo, la gente se siente atendida y comprendida por él".

Isasmendi fue ordenado sacerdote por Bergorglio y se acercó al trabajo social a través de él y del cura José Di Paola, conocido popularmente como "Padre Pepe". Ambos tuvieron a cargo la parroquia "Nuestra Señora de Caacupé", en Barracas, donde realizaron una amplia labor barrial en la villa 21-24.

"Es una bendición para el mundo tener un Papa como él a esta altura de las circunstancias. Siendo cardenal apostó muchísimo por un proyecto de Iglesia ligada a los pobres, a la misión y a la misericordia. Creo que eso, con toda convicción, lo llevó al mundo", reflexiona el religioso.

En cuanto a los factores políticos que hacen a la figura de Francisco, Isasmendi opina que "quienes se quedan con esa versión exclusiva, caen en una mirada miope", aunque realza que, cuando en su camino toca intereses, se convierte en un "líder político".

Bergoglio no ha sido ajeno a los pesares que atraviesa el mundo: en 2015 visitó Bolivia, donde realizó un inédito acto frente a movimientos sociales y campesinos de ese país. Allí defendió la idea de la triple T: Techo, Tierra y Trabajo, y practicó una autocrítica sobre el rol de la Iglesia en la conquista de América. Además, ese mismo año viajó a Kenia, Ruanda y República Centroafricana, tres países diezmados por conflictos armados y tribales y con fuerte volatilidad política. Uno de sus pilares ha sido constituir una Iglesia "de pobres para los pobres".

A nivel religioso, Francisco promovió el acercamiento con la Iglesia Ortodoxa, disolviendo una separación que padecieron los cristianos a partir del cisma de 1054. En 2016 el excardenal de Buenos Aires se reunió con Kiril, patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa en la ciudad de La Habana, la capital de Cuba, el país que vivió una mediación papal para avanzar en su deshielo con los EEUU.

Pero no todo es color de rosas en la gestión del eclesiástico nacido en Flores. Su apertura en temas como la homosexualidad y el aborto, y la "limpieza" del Banco del Vaticano, lo llevaron a disputar fuertes internas con los sectores más conservadores de la Curia. Días atrás, Roma amaneció empapelada con afiches apócrifos que rezaban: "Has intervenido congregaciones, removido sacerdotes, decapitado la orden de Malta y a los Franciscanos de la Inmaculada, ignorado cardenales...dónde está tu misericordia?"

Para Isasmendi, los roces del Pontífice con los sectores conservadores responden a que "cuando empieza a poner ciertos valores en primer lugar encuentra resistencias, eso habla muy bien de él. Lo veo como algo que busca romper con un sistema de poder y una lógica de administración sobre conflictos".

Por su parte, el Padre Carlos Gómez, párroco de la basílica "Nuestra Señora de Buenos Aires" del barrio de Caballito, destacó ante este medio que "muchas personas se han vuelto a acercar al evangelio gracias al Papa".

"Los vecinos están muy contentos con él. Comparten sus palabras y las hacen suyas. Lo que hace Francisco es lo que marca el evangelio, una apertura hacia la comunidad. Tiene la línea de la liberación", subrayó Gómez.

En cuanto a deudas pendientes, el sacerdote considera que "hay mucho en lo que avanzar". "La promoción de la vocación religiosa, los valores familiares, el saneamiento de la Curia, son todos temas en los que se debe profundizar el eje", concluye el religioso.

Desde que asumió, Francisco redactó dos encíclicas: "Lumen Fidei" o "La luz de la fe", publicada durante su primer año de gestión y "Laudato sí" o "Alabado seas", editada en 2015. Esta última causó un gran revuelo ya que su contenido promueve una defensa el medio ambiente y el desarrollo sustentable donde el Pontífice se mete de lleno en cuestiones de índoles económicas y sociales.

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