El destapador permite abrir, servir y recuperar la tapa, con una mano.
El Salón Internacional de Inventos de Ginebra, el mayor del mundo de este tipo según sus organizadores, abrió sus puertas con la expectativa de atraer, hasta el domingo, a 70.000 visitantes deseosos de conocer hasta qué punto la originalidad puede aplicarse a la práctica.
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Creaciones inéditas como los primeros vídeo juegos en tres dimensiones, ventanas irrompibles para evitar robos o agujeros por fuertes precipitaciones, o una lámpara de plasma que ilumine grandes superficies son algunos de entre el millar de inventos que causarán asombro en esta trigésimo octava edición del salón.
A juicio del presidente de esta feria, Jean-Luc Vincent, una creación puede considerarse buena si añade alguna novedosa función técnica a algún aparato y si puede comercializarse rápidamente.
"Pero las mejores ideas son aquellas procedentes de gente cuyo invento viene de un campo distinto al de su actividad habitual", remarca Vincent, quien lo justifica en que así se aporta "un nuevo enfoque".
"Lo que cuenta en una creación inédita es si ésta contribuye al progreso de la economía, lo que es incluso más importante en periodos de crisis", opinó el presidente del Salón.
La edición de este año contará con 785 expositores, la mayor cifra hasta la fecha, procedentes de 45 países, de los que China, Irán, Rusia y Francia encabezan, por este orden, las principales aportaciones inventivas del salón.
Los inventores tendrán la ocasión de mostrar sus creaciones a los inversores, que de acuerdo con la organización representan más de la mitad de los visitantes de la feria.
El año pasado se negociaron licencias por u$s 40 millones, una cantidad "elevada", para Vincent, y que se justifica en que actualmente las empresas "prefieren comprar los inventos externamente, en lugar de desarrollarlos por sí mismas".
Además, explicó que los empresarios optan en estos tiempos por invertir en creaciones que presagian gran rentabilidad.
La representación de los inventores que acuden a este salón, que dispone de 8.500 metros cuadrados, se divide en un 21%de independientes y un 79% de empresas e institutos de investigación y universidades.
La mayoría de ellos, el 61%, proceden de Europa, mientras que el 35% viene de Asia.
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El francés Jean-Paul Magro presentó un nuevo tipo de masa para sandwiches y dulces.
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Luis Burgos Agudo, español, llevó una apertura universal para envases de alimentos.
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Roland y Raymond de la Celle, también franceses, y un equipo ortopédico para mascotas.
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El británico Lee Jenkins y un portaquipaje para artículos de fútbol. Ideal para directores técnicos.
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Un guante aséptico creado por Joan Pujal, de Andorra.
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Janick Simeray desarrolló un aparato que hace levitar objetos, a través de un campo magnético.
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