Las presiones oficiales sobre el gremio de los pilotos -que provocó la cascada de demoras y cancelaciones padecida por los pasajeros desde el viernes pasado- hicieron que los comandantes volvieran a volar normalmente y dejaran de lado su quita de colaboración con la empresa. Esto a su vez tuvo como efecto una gradual normalización en las frecuencias de Aerolíneas Argentinas, cuya programación podría normalizarse mañana.
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En tanto, fuentes del gobierno y de la empresa aseguraron ayer que la firma del acuerdo de «paz social» con los siete gremios aeronáuticos «es una cuestión de días, a lo sumo de un par de semanas». Este acuerdo implicaría -al menos en teoría- la no repetición en el futuro inmediato de los paros salvajes que vienen sucediéndose en la principal aérea del país, con el consiguiente deterioro de su situación económico-financiera, la pérdida de prestigio, el achicamiento de su participación en el mercado y -sobre todo- las escandalosas demoras y cancelaciones que padecen sus sufridos y fieles pasajeros.
Según pudo averiguar este diario, la reunión que iba a celebrarse en el Ministerio de Trabajo entre las tres partes, previa a la firma del acuerdo, fue reemplazadadesde el lunes por contactosinformales entre representantes sindicales y funcionarios de la cartera laboral. Un producto de estos encuentros fue sin dudas el cambio de actitud asumida por APLA ( Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas), de lejos el más conflictivo de los gremios aéreos y que fue el que provocó los inconvenientes que se sucedieron desde el viernes.
En efecto, desde alguna fuenteque nadie logró (o no quiso) identificar, se lanzó la versión de que eran los empleados de Aerohandling, reclamando un «bonus» de $ 1.200, quienes habían causado las demoras y cancelaciones del fin de semana. La realidad es que fueron los pilotos quienes plantearon reclamos, como incluir un cuarto tripulante en cada vuelo internacional (hoy son tres), o tres donde hay dos.
Sin embargo, el nudo de la cuestión fue su negativa a tomar «servicio voluntario»; antes de fin de año la Fuerza Aérea había reinstaurado el régimen de descansos y horas de vuelo que una interpretación había modificado. Dado que para cumplir con los vuelos programados en el cambio de temporada hacían falta más horas-piloto, y los comandantes se rehusaron a tomar servicio dentro del régimen reinstaurado, Aerolíneas no tuvo personal para pilotear los aviones. Una veintena de turistas colombianos, enardecidos (también) por factores ajenos a las peripecias aéreas, eligió destruir las computadoras en las que debía hacerse su chek-in y pegarle al personal; el resto fue una cascada de desmanes y agresiones que concluyó en la situación actual. Ahora, recién mañana (fuentes más optimistas de Aerolíneas se aventuran a decir que podría ser hoy mismo) quedarían normalizadas sus frecuencias.
¿Qué pasó desde entonces? La fuerte presión del gobierno sobre APLA hizo que los pilotos aceptaran el «régimen voluntario» de servicios adicionales, a pesar de que los comandantes (unos 500) son la única parte del personal de Aerolíneas Argentinas que podrían encontrar trabajo mañana mismo en caso de que la compañía desapareciera. Es que sus habilitaciones y capacidad les permitirían volar casi en cualquier aerolínea del mundo.
Se sabe además que sus máximos dirigentes siguen abrigando la esperanza de una reestatización de la compañía; sin embargo, en las reuniones que tuvieron esta semana altos funcionarios del gobierno les dejaron en claro que no está en los planes de nadie « recuperar» la aérea de bandera. ¿Los habrán convencido, finalmente, después de que ese gremio torpedeara la gestión de todos los grupos empresarios privados que manejaron Aerolíneas, casi todos -es cierto reconocerlo- con más torpeza que talento?
Ayer, en tanto, fue un día «tranquilo» tanto en Ezeiza como en Aeroparque, a pesar de que comenzaron a llegar pasajeros que habían quedado varados más de 24 horas en escalas como Santa Cruz de la Sierra, Miami o Madrid. Hubo cinco cancelaciones de cabotaje ( ninguna internacional) y consolidaciones en vuelos que lo permitieron. Hoy no se esperan cancelaciones en ninguna de las rutas internas o hacia el exterior.