19 de marzo 2007 - 00:00

Al menos dos muertos en motín en cárcel de Corrientes

Dos presos murieron y otro resultó gravemente herido durante una pelea por espacios de poder que protagonizaron hoy reclusos de la Unidad Penitenciaria Uno de la ciudad de Corrientes, donde hubo decenas de lesionados, entre ellos un sargento del Servicio Penitenciario, informaron fuentes oficiales.

Los reclusos fallecidos fueron identificados como Ramón María Centurión, alias "Arnold", y José Oscar Ramirez, apodado "Huevo Frito", mientras que otro interno, Samuel Antonio Céspedes, fue internado en grave estado en el Hospital Escuela, con una profunda herida de arma blanca en la espalda.

En tanto, el suboficial del Servicio Penitenciario, Miguel Angel Gallardo, también resultó herido al ser tomado como rehén por los amotinados, pero se encuentra fuera de peligro.

Según señaló el director del Servicio Penitenciario, comisario general Miguel Angel Domínguez, el levantamiento se registró a las 10:50 en el pabellón de máxima seguridad número 1, en momentos en que los internos se encontraban de recreo.

Un grupo importante de reclusos tomó de rehenes a varios agentes que cumplían con la función de celadores, conocidos en la jerga carcelaria como "llaveros", cuando se encontraban en un sector de la cancha de fútbol.

Bajo amenazas un grupo de presos trasladó a los guardias hasta las inmediaciones de la celaduría, mientras otro grupo importante de condenados, del mismo pabellón, logró traspasar el tejido perimetral que divide este sector con el resto del penal e ingresó al pabellón 10, donde atacó a los presos de ese lugar.

Según señaló el comisario general Domínguez, los reclusos se movieron rápidamente e impidieron todo accionar de los encargados de la seguridad, "manteniendo bajo constante amenazas a los rehenes e hiriendo en ese accionar al sargento Gallardo con un puntazo en la espalda".

"Se solicitó entonces -dijo el funcionario- la intervención del cuerpo de Policía de Alto Riesgo (PAR) de la Brigada Antimotines y de personal de bomberos", ante la posibilidad de quema de colchones y frazadas, mientras que el pabellón 10 era controlado por los internos.

Domínguez explicó que la presencia de las fuerzas entrenadas para este tipo de situaciones hizo que los reclusos depusieran finalmente su actitud y entregaran a los rehenes a la Guardia de Prevención, lo que permitió que las fuerzas de seguridad pudieran retomar el control de las instalaciones.

Fue entonces cuando las autoridades se encontraron con tres presos tendidos en el piso de una de las celdas, dos de ellos ya muertos, mientras que el otro presentaba una profunda herida de arma blanca en la espalda.

El fiscal de Instrucción de Turno, Eduardo Smith y el Juez Criminal 2, Eduardo Gilberto Panseri, se hicieron presente en el penal para tomar intervención directa en lo sucedido e iniciar las investigaciones.

De acuerdo a los primeros datos recogidos por las autoridades judiciales dos de los presos, conocidos como "Tuama" y "La Vieja", se disputaban con Centurión y Ramírez el control del movimiento interno del penal lo que originó la disputa.

El ministro de Gobierno y Justicia, Walter Insaurralde, justificó en un contacto con la prensa la inacción de los guardias penitenciarios, debido a que algunos efectivos fueron tomados de rehenes.

"El personal no reaccionó -dijo Insaurralde- en salvaguarda de sus compañeros y teniendo en cuenta que uno de ellos, el agente Gallardo, ya había sido herido".

Por su parte, familiares de los reclusos fallecidos, que se concentraron frente al edificio carcelario al tomar conocimiento de los hechos, denunciaron que Ramírez y Centurión se encontraban alojados en el pabellón 10 de máxima seguridad, y que por la organización prevista resulta imposible un enfrentamiento con los del Pabellón 1 sin contar con la complicidad de los agentes.

Mientras los familiares se encontraban en las adyacencias de la penitenciaría reclamando mayores datos de lo que había ocurrido, llegó al lugar la esposa de "Tuana", quien fue agredida físicamente por las esposas de las dos muertos.

Esta tarde la situación dentro del penal era de absoluta normalidad, aunque preventivamente se habían reforzado todas las guardias y se habían suspendido las visitas.

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