19 de marzo 2007 - 00:00
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Según señaló el comisario general Domínguez, los reclusos se movieron rápidamente e impidieron todo accionar de los encargados de la seguridad, "manteniendo bajo constante amenazas a los rehenes e hiriendo en ese accionar al sargento Gallardo con un puntazo en la espalda".
"Se solicitó entonces -dijo el funcionario- la intervención del cuerpo de Policía de Alto Riesgo (PAR) de la Brigada Antimotines y de personal de bomberos", ante la posibilidad de quema de colchones y frazadas, mientras que el pabellón 10 era controlado por los internos.
Domínguez explicó que la presencia de las fuerzas entrenadas para este tipo de situaciones hizo que los reclusos depusieran finalmente su actitud y entregaran a los rehenes a la Guardia de Prevención, lo que permitió que las fuerzas de seguridad pudieran retomar el control de las instalaciones.
Fue entonces cuando las autoridades se encontraron con tres presos tendidos en el piso de una de las celdas, dos de ellos ya muertos, mientras que el otro presentaba una profunda herida de arma blanca en la espalda.
El fiscal de Instrucción de Turno, Eduardo Smith y el Juez Criminal 2, Eduardo Gilberto Panseri, se hicieron presente en el penal para tomar intervención directa en lo sucedido e iniciar las investigaciones.
De acuerdo a los primeros datos recogidos por las autoridades judiciales dos de los presos, conocidos como "Tuama" y "La Vieja", se disputaban con Centurión y Ramírez el control del movimiento interno del penal lo que originó la disputa.
El ministro de Gobierno y Justicia, Walter Insaurralde, justificó en un contacto con la prensa la inacción de los guardias penitenciarios, debido a que algunos efectivos fueron tomados de rehenes.
"El personal no reaccionó -dijo Insaurralde- en salvaguarda de sus compañeros y teniendo en cuenta que uno de ellos, el agente Gallardo, ya había sido herido".
Por su parte, familiares de los reclusos fallecidos, que se concentraron frente al edificio carcelario al tomar conocimiento de los hechos, denunciaron que Ramírez y Centurión se encontraban alojados en el pabellón 10 de máxima seguridad, y que por la organización prevista resulta imposible un enfrentamiento con los del Pabellón 1 sin contar con la complicidad de los agentes.
Mientras los familiares se encontraban en las adyacencias de la penitenciaría reclamando mayores datos de lo que había ocurrido, llegó al lugar la esposa de "Tuana", quien fue agredida físicamente por las esposas de las dos muertos.
Esta tarde la situación dentro del penal era de absoluta normalidad, aunque preventivamente se habían reforzado todas las guardias y se habían suspendido las visitas.




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