La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que un débil episodio de La Niña podría instalarse entre diciembre y febrero, lo que impactaría en los patrones climáticos del planeta durante los próximos tres meses. Aunque el fenómeno implica un enfriamiento en el Pacífico central y oriental, se prevé que muchas regiones registrarán temperaturas más altas de lo habitual y condiciones extremas.
Alerta global: la OMM anticipa la llegada de una débil La Niña con riesgos de sequía e inundaciones
La OMM anticipa una débil La Niña entre diciembre y febrero, con riesgos de calor, inundaciones y sequías pese al enfriamiento del Pacífico.
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La OMM anticipa una débil fase de La Niña para los próximos meses.
La predicción, difundida este jueves, señala que existen un 55% de probabilidades de que La Niña se concrete en ese período. Según la OMM, los primeros indicios del fenómeno comenzaron a perfilarse a mediados de noviembre, cuando los indicadores oceánicos y atmosféricos mostraron “condiciones límite” compatibles con esta fase climática.
Qué efectos podría generar La Niña en distintas regiones
Aunque La Niña se asocia tradicionalmente a un enfriamiento del Pacífico, la OMM aclaró que el resto del planeta no necesariamente experimentará un descenso térmico generalizado. Por el contrario, muchas zonas podrían continuar más cálidas que el promedio histórico, lo que incrementa la probabilidad de inundaciones, sequías y otros eventos extremos capaces de afectar cultivos y actividades productivas.
El organismo resaltó que este fenómeno podría convivir con temperaturas más altas en regiones donde el calentamiento global influye de manera creciente. La combinación aumenta la complejidad de los pronósticos y de la planificación agrícola y energética.
Las chances para los próximos meses y el rol de las condiciones neutras
Además de la probabilidad de una débil La Niña, la OMM anticipó que las condiciones neutras podrían imponerse más adelante. El informe estima entre 65% y 75% de probabilidades de que estas condiciones dominen entre enero y marzo, y entre febrero y abril de 2026, respectivamente.
La agencia también descartó la aparición de El Niño en el corto plazo. El organismo recordó que ese fenómeno “alimenta los ciclones tropicales en el Pacífico y aumenta las precipitaciones y el riesgo de inundaciones en partes de América y otros lugares”, una dinámica que no está prevista en los próximos meses.
Por qué estas previsiones son clave para la economía y la protección de vidas
La OMM subrayó que las proyecciones estacionales permiten anticipar escenarios y reducir impacto. Según el organismo, los pronósticos pueden traducirse en millones de dólares de ahorro para sectores como agricultura, energía, transporte y salud. Al mismo tiempo, contribuyen a diseñar acciones tempranas que pueden salvar miles de vidas ante condiciones climáticas extremas.






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