Dieciocho trabajadores que se hallaban en situación de servidumbre, entre ellos 13 bolivianos y cinco menores de edad, fueron liberados por la Policía durante un allanamiento en un taller textil clandestino del barrio de Flores.
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El taller funcionaba en un edificio de dos plantas en el que se secuestraron 12 máquinas de costura industrial. En el momento en que la Policía irrumpió, en el lugar no se encontraban los dueños del local ni responsable alguno de la actividad, sólo los 18 trabajadores, quienes cortaban telas para confeccionar prendas de vestir.
El subcomisario José Franchina, a cargo del operativo, dijo que estas personas se encontraban «reducidas a la servidumbre» y vivían en «condiciones de promiscuidad y falta de higiene», tras lo cual describió al estado de la vivienda como « deplorable».
Franchina informó que en el lugar todos los bolivianos estaban en situación migratoria irregular, por lo que serán trasladados a la Dirección Nacional de Migraciones para que regularicen su documentación y puedan permanecer en el país.