29 de septiembre 2015 - 20:53
Arsat-2: recargado y para mil millones de personas
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El satélite orbitará al menos durante 15 años.
1.000 millones de personas
"La gran diferencia es que el segundo ejemplar tiene tres antenas en lugar de una, de las cuales dos son desplegables y una fija. Y amplía la cobertura o área donde puede brindar servicios. El Arsat-1, ubicado en la posición 72°, abarca fundamentalmente el territorio nacional y zonas de los países vecinos. El A-2 va a la otra posición que tiene la Argentina, de 81°, y sus tres antenas le permitirán cubrir todo el territorio americano, desde la Antártida hasta Canadá", reveló Otheguy. En esa huella marcada por el satélite habitan cerca de 1.000 millones de personas.
El A-2 brindará servicios de comunicaciones, Internet, televisión y transmisión de datos. "Pero el tipo de transmisión que puede hacer es distinta: si el A-1 operaba todo en banda KU, este añade la banda C, que es más adecuada a situaciones climáticas desfavorables", aclaró el gerente de Invap. "Con el A-2 se disminuyen esas dificultades que tiene, por ejemplo, la TV satelital, que con determinadas tormentas se complica la transmisión", agregó el especialista.
Llegar con fibra óptica, a precio razonable, obviamente permitiría una capacidad mayor de transmitir datos que a través de un satélite, pero este es imprescindible por su aspecto universal. "En lugares remotos o poblaciones pequeñas, no hay otro método. En una escuelita en el medio de la Puna podes poner una antenita tipo plato y tener comunicación, Internet y TV digital. Lo más importante es llegar a todos los lugares", resumió.
La vida útil del A-2 va de los 15 a los 20 años, una diferencia que dependerá de las maniobras para posicionarlo, ya que 80% del combustible se consume en ese operativo de traslado desde el lugar donde lo deja el cohete Ariane a la posición definitiva. El otro 20% le basta para sobrevivir. La precisión de la operación en el A-1 economizó una cantidad de combustible -sólo gastó el 68%-, que aumentó su vida útil estimada.
5,4,3,2,1...
El final de la cuenta regresiva iniciará una precisa agenda de maniobras conjuntas entre Arsat e Invap para poner al satélite en órbita:
•Despega el cohete Ariane 5 desde el Centro Espacial de Guayana.
•El lanzador deja al satélite en una órbita elíptica de alrededor de 300 kms, su punto más cercano a la Tierra.
•Desde la Estación Terrena Benavídez se realiza el seguimiento, interpretación y ejecución de comandos que permiten llevar al satélite a los 35.786 kms de altura y ubicarlo en la posición 81° de longitud Oeste.
•Las primeras instrucciones son transmitidas a través de una red compuesta con otras tres estaciones terrenas distribuidas en otros continentes, ya que el satélite pasa parte de su trayectoria orbital "debajo del horizonte", sin una línea recta de comunicación con nuestro país. La ventana inicial de tiempo para "interrogar" al satélite y "subirle" instrucciones es de muy pocas horas.
•Mediante cinco "disparos" de distinta duración de uno de sus motores, se posiciona y se consigue el correcto apuntamiento de las antenas para el comando del satélite.
•Se obtiene contacto directo y constante con el Arsat-2.
El A-3, en camino
A punto de partir el segundo, ya está en camino el tercero. "El Arsat-3 optimizará todas las operaciones y tendrá una misión que irá dependiendo de las situaciones comerciales. El satélite será similar en estructura al 1 y 2, pero todavía se está redefiniendo el 'pasajero' que irá arriba, su carga útil", anticipó Otheguy. Su lanzamiento está previsto para 2019.
De todas formas, el directivo todavía prefiere no pensar más allá de lo que ocurrirá esta tarde en Guayana. Después de un trabajo silencioso, para científicos y técnicos es el momento de patear el penal decisivo ante una tribuna repleta. "Es una posibilidad que tenemos de dar una satisfacción emotiva al país. Normalmente no contamos con esa chance, como ocurre con el fútbol o algún deporte. Pero el lanzamiento del satélite es una oportunidad única de generar esa emoción en la gente".




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