21 de octubre 2010 - 08:59

Caso Soriano: rastrillajes sin resultados en el Riachuelo

Erica Soriano.
Erica Soriano.
A dos meses de la misteriosa desaparición de Erica Soriano, la Policía Bonaerense, con la colaboración de la Prefectura Naval, buscó rastros de la joven en la zona de la Costanera Sur y el Riachuelo, al tiempo que realizó una pericia en la camioneta del suegro de la chica, quien podría estar comprometido en el hecho.

Según confirmó el abogado de la familia Soriano, Ariel Urssino, la búsqueda, en la que se emplearon buzos tácticos, se relaciona con una pista surgida a partir de llamadas "sospechosas" realizadas desde esa zona con teléfonos celulares pertenecientes al entorno de Daniel Lagostena, pareja de Erica.

Pero lo que sorprendió además de la búsqueda de Erica en la zona de la Costanera, fue que se estuvo periciando la camioneta Chevrolet S10, color verde, propiedad del padre de Lagostena.

El rodado fue sometido a una pericia con Luminol, para buscar en el mismo algún indicio que permita saber la suerte corrida por Erica, en particular rastros de sangre.

Urssino, representante de los Soriano, confirmó que se trata de una "triangulación telefónica sospechosa" relacionada de algún modo con Lagostena, aunque se negó a brindar mayores detalles porque se está en plena investigación.

Los rastrillajes realizados en el Riachuelo fueron llevados a cabo por efectivos de la DDI de Lomas de Zamora en la zona de "La Salada" y en Puente La Noria.

Según indicó Urssino a un canal de cable, el fiscal Hernán Loureiro tiene "sospechas fundadas" sobre Lagostena y admitió que "lamentablemente la hipótesis más fuerte que se maneja es la de Erica muerta".

No obstante, dijo que "lo último que se pierde es la esperanza", pese a que por el momento no hay indicios en la causa sobre una posible fuga de la joven.

Erica Soriano, quien estaba embarazada de dos meses, salió el pasado 21 de agosto de la casa que compartía con Lagostena en Lanús, rumbo a la de su madre, en Villa Adelina, y desde entonces no hay rastros de su paradero.

Lagostena admitió que había discutido con su novia antes de la desaparición y las sospechas entre familiares e investigadores, se incrementaron cuando desapareció por más de una semana, dejando una nota en la que advertía que no quería ser el "chivo expiatorio" de este caso.

El hombre, cuando era buscado por la Policía, se presentó en la fiscalía del caso y aseguró que estuvo buscando a su novia en prostíbulos de Misiones, siguiendo una pista que le aportó un desconocido.

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