Cigarrillos electrónicos: Salud prohibió la venta de los nuevos "Productos de Tabaco Calentado"

La Resolución 565/2023 se publicó este lunes en el Boletín Oficial con la firma titular de la cartera sanitaria, Carla Vizzotti. 

Cigarrillo electrónico.

Cigarrillo electrónico.

El Ministerio de Salud prohibió la importación, distribución, comercialización, publicidad y cualquier modalidad de promoción y patrocinio en todo el país de los sistemas o dispositivos electrónicos destinados a inhalar vapores o aerosoles de tabaco, denominados habitualmente como "Productos de Tabaco Calentado" (PTC).

Esta normativa se extiende también a la prohibición de "todo tipo de accesorio destinado al funcionamiento de estos sistemas o dispositivos, como cartuchos y barras de tabaco para ser calentadas en dichos sistemas".

Según este documento, estos dispositivos “se promueven para ser utilizados en reemplazo de los cigarrillos convencionales, especialmente en los lugares donde se prohíbe fumar, aduciendo que están desprovistos de los efectos deletéreos de los productos de la combustión del tabaco”.

Además, asegura que “de acuerdo a investigaciones independientes, los 'Productos de Tabaco Calentados' producen aerosoles con nicotina y otras sustancias químicas como el acetaldehído, la acroleína y el formaldehído, las cuales son dañinas y potencialmente dañinas para la salud”.

"Siendo la nicotina una droga sumamente tóxica y con fuertes propiedades adictivas, el uso de estos dispositivos, además del potencial riesgo que representa para individuos con patologías cardiovasculares, puede inducir en nuevos usuarios una dependencia a la droga", especifica la Resolución.

CIGARRILLO ELECTRÓNICO

¿Qué son los PTC?

Los Productos de Tabaco Calentados (PTC) emiten aerosoles que contienen nicotina y sustancias tóxicas cuando se calienta el tabaco o se acciona el dispositivo que lo contiene. La persona inhala esos aerosoles al aspirar o fumar a través del dispositivo. Además de la nicotina, una sustancia sumamente adictiva, contienen aditivos no tabáquicos y suelen estar aromatizados.

Consumo de tabaco en Argentina

Según lo publicado por el Ministerio, el impacto del consumo de tabaco en Argentina fue estimado en 45 mil muertes, es decir, un 14% del total de todas las muertes. Pero además, hay 19 mil diagnósticos de cáncer, 33 mil neumonías, 11 mil accidentes cerebrovasculares y 61 mil hospitalizados por enfermedad cardiovascular. Como así también, más de 100 mil personas que cada año enferman de EPOC.

En total, los costos del tabaquismo equivalen a más del 1,2% del producto bruto interno (PBI) del país. Esto se desglosa de la siguiente manera: genera un costo médico directo anual de más de $196 mil millones (pesos argentinos año 2020), un costo de productividad laboral perdida superior a los $91 mil millones, y costos de cuidado informal de más de $75 mil millones.

Pero, el consumo de cigarrillos electrónicos presentaba valores relativamente bajos en el país: alcanza al 1,1% de la población adulta según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018, aunque se observó un alarmante porcentaje de uso entre los adolescentes, que según la Encuesta Mundial de Tabaco en Jóvenes del año 2018, alcanzó al 7% de la población de 13 a 15 años.

Una alternativa para los fumadores

Massalin Particulares expresó sorpresa ante una medida que va a contramano del más esencial sentido común y de los avances de la ciencia, homologados por agencias de salud a nivel global, aislando a Argentina de los avances que hoy ya existen en el mundo.

Los productos de tabaco calentado y sus dispositivos para calentarlos representan una alternativa para los 1.000 millones de personas adultas que fuman alrededor del mundo. Gracias a la inversión, innovación y desarrollo de tecnología, estos dispositivos permiten calentar el tabaco en lugar de quemarlo y de esta manera eliminar la combustión, que es el principal problema relacionado con el acto de fumar.

A lo largo y ancho del mundo, hoy las alternativas que calientan tabaco en lugar de quemarlo son una tendencia y se están regulando acordemente, no así prohibiendo. Por ejemplo, una de las entidades más reconocidas a nivel global, la FDA, autorizó en 2019 la comercialización en Estados Unidos de uno de los dispositivos que se comercializan en más de 70 mercados a nivel global: IQOS de Philip Morris International. Reforzando esta decisión, en 2020 la misma agencia permitió que se comercialice IQOS como un producto de riesgo modificado con las leyendas: “Conforme la evidencia disponibles hasta la fecha: El sistema IQOS calienta el tabaco pero no lo quema”, “Esto reduce significativamente la producción de componentes químicos nocivos y potencialmente nocivos”, y “los estudios científicos han demostrado que cambiar completamente de cigarrillos convencionales al sistema IQOS reduce la exposición de su cuerpo a químicos dañinos o potencialmente dañinos”.

Otro ejemplo es el caso de Reino Unido, en el que la Agencia de salud del país concluyó que: “En comparación con los cigarrillos, los productos de tabaco calentado tienen el potencial de exponer a los usuarios a menores niveles de químicos nocivos y potencialmente nocivos”.

En Latinoamérica está el caso de Uruguay, donde hace algunos meses mediante el Decreto No. 87/021 reconoció el carácter diferencial de los productos de tabaco calentado y los enmarcó dentro de la normativa de tabaco vigente. La norma indica que “existen dispositivos electrónicos para la administración de nicotina que emplean una tecnología mediante la cual se calienta tabaco seco, respecto de los que existen datos científicos que indican que los mismos resultan en una menor exposición de los usuarios a las sustancias tóxicas asociadas al consumo tradicional de tabaco”.

La decisión del Ministerio de Salud de hoy se opone a la tendencia global, significa un incomprensible retroceso, e implica la sustracción de una alternativa para los más de 7 millones de fumadores adultos que hay en el país.

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