15 de julio 2014 - 17:55
Crimen de Serena: peritajes complican más al exnovio
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Los investigadores ya sabían que la navaja encontrada cerca del cuerpo de Serena era de Arévalos porque la actual pareja del acusado reconoció ante el fiscal que ella misma se la había comprado por 50 pesos como un regalo.
Pero además de las pericias de ADN, los geólogos de la Policía Científica también le informaron al fiscal que en la suela de las zapatillas que le secuestraron al imputado, había tierra cuya composición coincide con la del suelo de la escena del crimen.
Luppi también esperaba el resultado de las pericias de ADN que le confirmen que la sangre humana hallada en las zapatillas del acusado y en un jean y un suéter que fueron secuestrados en el lavarropas de su casa, pertenezca a Serena.
Las fuentes también confiaron que ayer renunció el abogado particular de Arévalos en la causa, por lo que ahora su defensa estará a cargo del defensor oficial Héctor Baltar. Serena Rodríguez desapareció alrededor de las 19 del lunes 23 de junio, cuando salió de la escuela y no regresó a su casa en la localidad de San Miguel, cerca del límite con Villa Trujuy, Moreno.
Ante esa situación, su familia realizó la denuncia y a la mañana siguiente la tía de Serena encontró su cadáver en un descampado ubicado en avenida General Roca al 300 y Los Aromos, de Moreno, frente a la parada de colectivos donde solía bajar cuando regresaba a su casa de la escuela.
El cuerpo estaba boca abajo, oculto debajo de un árbol que tenía un hueco entre sus raíces y presentaba múltiples lesiones de arma blanca en el estómago, en el tórax y el cuello. La autopsia determinó que la chica fue degollada y que además presentaba 49 puñaladas.
Arévalos fue detenido horas después del hallazgo del cadáver cuando los investigadores descubrieron que se había intercambiado mensajes de texto con ella para concertar un encuentro el día del crimen. Además, detectaron que el sospechoso tenía cortes en las manos y lesiones de defensa, propias de quien había mantenido una lucha.
Arévalos había sido interrogado como testigo y, según fuentes judiciales, había dicho que al momento de la desaparición de Serena él había ido a jugar al fútbol.
Sin embargo, los pesquisas obtuvieron imágenes de una cámara de seguridad del lugar adonde supuestamente fue a jugar el sospechoso y no observaron el desarrollo de ningún partido de ese deporte.
Luego, se conocieron mensajes que el acusado le dirigió a Serena en los días previos al crimen desde su cuenta de Facebook, en los que dijo que todavía la amaba y seguía pensando en ella a pesar de que estaba viviendo con otra chica quien está embarazada de él.
Incluso, en la casa del imputado, el fiscal Luppi secuestró un diario íntimo que la propia Serena le había regalado a Arévalos con decenas de mensajes de amor que el acusado guardaba entre sus cosas.



