26 de noviembre 2010 - 17:25
Cumbre del clima: acuerdos tibios para un mundo caliente
-
Cuándo cobro ANSES: jubilados, AUH, desempleo y el resto de las prestaciones del miércoles 8 de abril
-
Dictaron la prisión preventiva para la policía que baleó a cuatro personas en un auto
El logo con el que pasará a la historia la Cumbre de Cancún.
Buenas intenciones
Así es que han vuelto a escucharse expresiones como "agenda global" o "consenso mundial", el tipo de rodeos que se utilizan para disimular la ausencia de planes concretos, que elevan la preocupación y fomentan alianzas entre quienes sufren los mismos padecimientos. Hace semanas fueron los países del Mediterráneo quienes se reunieron en una estación balnearia al sur de Atenas para lanzar un reclamo.
Poco importa que no se encuentren entre los más contaminantes del mundo: prevén enfrentarse a un alza de cuatro grados en sus temperaturas medias y una caída del 70% de las precipitaciones en los próximos años.
A la vez, funcionarios de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, los países del grupo Alba, decidieron llevar una posición conjunta de exigir que las naciones desarrolladas reduzcan a la mitad sus gases contaminantes, la realización de un referendo mundial sobre el cambio climático y la creación un tribunal internacional para delitos ambientales.
Una luz en el túnel la encendió el comunicado del Grupo de las 20 principales economías industrializadas, más China, que se comprometieron a no escatimar esfuerzos en las negociaciones "para alcanzar un resultado equilibrado y exitoso". Pero más bien parece un acto reflejo de corrección política ante la nueva andanada de cifras y previsiones científicas.
En sintonía, los números anticipan un panorama preocupante. Mientras el Panel Intergubernamental de Cambio Climático sostuvo que Latinoamérica y el Caribe verán afectados el caudal de sus ríos, lagos y lagunas (la región concentra el 35% del agua potable del planeta), el estudio más reciente del Banco Mundial y la ONU
sostiene que las pérdidas anuales globales por desastres naturales podrían triplicarse a finales de siglo y el número de personas expuestas a tormentas y terremotos en grandes ciudades probablemente se duplicará para 2050.
En la misma dirección se dirige el estudio de la Organización Meteorológica Mundial difundido esta semana, que muestra que la emisión de gases de efecto invernadero alcanzó un nivel récord en 2009. "El más alto jamás observado desde la época preindustrial" advirtió la OMM, lo que coincide con otro dato: 2010 es el año más caluroso de la Historia desde que se comenzó con las mediciones de la temperatura global.
Pocas definiciones
Ante ese panorama el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reclamó a la Unión Europea "liderazgo" para hacer arrancar "un tren parado" en cuanto a las discusiones vitales, confiando en que el Viejo Continente "puede ser la locomotora que las conduzca hacia delante".
Alemania recogió el guante y afirmó que está en condiciones de encabezar la lucha. "No somos una gran potencia militar, no somos los negociadores más decisivos en las regiones en conflicto del mundo. Pero en este tema global, tenemos una importante influencia y una responsabilidad que queremos aprovechar", subrayó el ministro germano de Medio Ambiente, Norbert Röttgen.
Su receta: seguir invirtiendo en nuevas tecnologías y reducir la emisión de gases invernadero en un 40% hasta 2020. Aunque también restó expectativas a Cancún y opinó que es improbable "que este año se logre todo de un plumazo".
Impaciente, Ban Ki-moon urgió a "tomar medidas ya para reducir los riesgos, reformar la resistencia y apoyar a los países en desarrollo para un crecimiento limpio" y pidió a los países "flexibilidad" y "solidaridad" para concretar esos logros en noviembre. Sin querer responderle, el pragmático Todd Stern resumió en pocas palabras el ánimo que sobrevolará el centro de convenciones Cancún Messe a la hora de abordar un tema tan prioritario como escurridizo: "Es más fácil decirlo que hacerlo".





Dejá tu comentario