16 de noviembre 2008 - 00:00
Detectan caso de rabia en Capital
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Esa es la responsabilidad del organismo a su cargo, dijo, y remarcó que "la responsabilidad de los vecinos es vacunar a perros y gatos a partir de los 3 meses", repetir la dosis "una vez al año, castrarlos -para evitar el aumento de la población animal- y, principalmente, no abandonarlos ni dejarlos solos durante las vacaciones".
También recomendó no tocar a los murciélagos muertos pues pueden transmitir la rabia: la actitud adecuada es utilizar algún elemento para colocarlos en un frasco y llevarlos al Pasteur para su estudio.
Lencinas estimó que "Chicho" probablemente contrajo "en Jujuy o en Bolivia" la rabia, una enfermedad que preocupa en el norte y de la que "desde agosto de 1981 no registraban en la Capital casos en canes, aunque hubo este año un caso en un gato", precisó.
"Cuando la rabia presenta sintomatología es mortal al 100%" puntualizó y aconsejó que ante cualquier duda por contactos con el perro "entre el 31 de octubre y el 14 de noviembre -cuando murió-, los vecinos del Abasto se dirijan al Instituto, cuyos teléfonos de guardia son 4982-8421/4504/6666.
El funcionario consideró que, si viviera, el físico, químico y biólogo francés Luis Pasteur (1822-1895), quien descubrió la rabia en 1885, "estaría muy triste" ante una muerte por esta causa, ya que la vacuna para prevenirla es muy accesible.
La rabia es causada por un virus que puede atacar a casi todos los mamíferos y que a los seres humanos la transmiten fundamentalmente los perros (90%) y los gatos (5%), en tanto en las zonas rurales el principal transmisor es el murciélago.
El virus irrita los sistemas nerviosos centrales y esto se manifiesta en un comportamiento extraño: animales mansos que se vuelven agresivos (la forma "furiosa" de la enfermedad) y otros de temperamento fuerte que aparecen muy quietos o tristes ("muda" o "paralítica").
En los casos severos o no tratados, a la irritación inicial del sistema nervioso pueden seguir la parálisis y la muerte, dicen los especialistas, y señalan poner especial atención en lesiones por mordeduras en el rostro, la cabeza, el cuello y las manos.




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