Un directivo de una empresa de venta de accesorios de computación y sistemas informáticos, sobre quien pesaba un pedido de captura internacional, fue detenido por personal de Interpol en la ciudad bonaerense de Avellaneda.
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De acuerdo a la investigación, el empresario, de nacionalidad argentina, enviaba desde la sede de su empresa, con sede en Bruselas, Bélgica, remesas de dinero a otras tres firmas radicadas en el exterior, aunque lo tributado no tenía relación con las declaraciones impositivas.
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